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jueves, 18 de junio de 2026

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

"EL RECINTO FORTIFICADO QUE RODEA Y PROTEGE LA LOCALIDAD DE MASCARELL, EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

-  Mascarell es una población amurallada del antiguo reino de Valencia, que pertenece al municipio de Nules, en la provincia de Castellón (España). Se trata de una localidad singular, de gran valor patrimonial y un caso único en la provincia de Castellón, pues a mantenido y ha sabido conservar a lo largo del paso de los siglos intactas sus antiguas murallas de origen medieval, que rodean por completo toda la población.

- Las Murallas de Mascarell conforman un recinto fortificado amurallado de planta trapezoidal, cuyas medidas en metros de los tramos de muralla son 170, 160, 196 y 107, y al centro de cada lado de muralla tiene una torre, el recinto amurallado fue construido entre los siglos XIII y XV, y es el único pueblo completamente amurallado y sin crecimiento extramuros, de toda la Comunidad Valenciana.

- El magnífico poblado amurallado de Mascarell, tiene únicamente dos portales de acceso de entrada y salida de la población, ubicados en los lados oeste y este de la trama de muralla, son el Portal de Nules o portal de Valencia que es el vano de paso principal de la población situada frente al camino de Burriana, y el Portal de l'Horta que da paso a extramuros, a los huertos, los lavaderos, las acequias...

-  Los orígenes de la población se remontan a la época de la reconquista, hacia el siglo XIII-XIV, sirviendo de refugio a los musulmanes expulsados de Burriana y buscó cobijo y nuevas tierras para cultivar en el linde con Nules, quedando despoblada Mascarell en 1613, debido al decreto de expulsión de los moriscos; posteriormente se repobló de nuevo con cristianos hasta la actualidad, donde siguen viviendo en Mascarell, según el censo del año 2019, 199 personas. Las murallas actuales, se reconstruyeron y se levantaron a más altura en 1553, son de tapial sin almenar, empleando como materiales de obra el mortero de cal, arena, grava, tierra y ladrillos.

- El recinto fortificado de Mascarell está declarado Bien de Interés Cultural, y pasó a ser pedanía de la villa de Nules a finales del siglo XIX. La distancia entre Nules y Mascarell es de poco más de 1 km., y la distancia con Burriana es de unos 6 km. 

- Celebra sus fiestas propias la última semana del mes de agosto en honor a Ntra. Sra. de los Ángeles, San Agustín, San Ramón y la Divina Pastora, y en noviembre organizan la Feria Medieval de Mascarell.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"AÑO 1841: MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS, INSTRUCCIONES PARA EL CULTIVO DE LA COCHINILLA DE LOS NOPALES EN LA HUERTA DE VALENCIA". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: 

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1841):

-AÑO 1841: Gaceta de Madrid: núm. 2553, de 12/10/1841, páginas 1 a 3. DE LA AGRICULTURA EN VALENCIA. CUIDADOS DE LA COCHINILLA DURANTE EL INVIERNO.= Los surcos cubiertos con esteras y otros abrigos, deben estar dispuestos de modo que puedan levantarse aquellas con facilidad, para que le dé el sol a la grana cuando hace buen tiempo, y bajarse para cubrirla de noche, y en los fríos y aguaceros.

- Sucesivamente durante Octubre y meses siguientes, según van creciendo, prosiguen las cochinillas en sus mudas, transformándose y apareciendo los machitos, como se dijo en el artículo anterior; pero si sobrevienen fríos anticipados en Noviembre, y prosiguen también en Diciembre, perecen aquellos dentro de los capullitos antes de transformarse, y la igualdad de la generación, que es ventajosa en las cosechas de primavera y verano, porque llega toda a un tiempo al estado de cría, se baja a la par, se hacen las operaciones uniformes y con menos costes; en el invierno es un mal, porque enfriados los machitos queda la grana sin fecundación, llegan los meses de la anidación y se carece de la semilla, cuando hay más necesidad de ella. 

- Para no verse en este conflicto, se insinuó ya en uno de los artículos anteriores que era conveniente al cultivador tener grana temprana y tardía. Por este medio si se le malogra la que debía asemillar en último de Abril a principios de Mayo, utiliza entonces la tardía y anida de primeros a mediados de Mayo.

- ANIDACIÓN DE PRIMAVERA. Es una de las operaciones más prolijas y de más inteligencia. Luego que se observe que la grana loma, un color apizarrado, y se separa algún tanto de la pala, quedando prendida solo por la trompa, y aparece la brochita de pelos a la colita, es señal segura de que va a parir. Es erróneo, en mi concepto, tener la “perlita” como una señal de parto como refieren algunas memorias, y también aseguró Presas, pues aquella la suelen tener estos insectos desde pequeños, y siempre que hay humedades.

- Tan luego se vea que llegan al estado de parir, deben desprenderse, en cuya operación hay que andar muy solícitos, no solo para poder aprovechar los primeros hijos, que son siempre los más sanos y robustos, y anidarlos prontamente para obtener grana madre que ha de servir para la cosecha de verano, sí que ha de procurarse, quede la menos posible sobre los nopales donde se ha criado.

- Se encarga toda solicitud y revistas diarias, porque si se dejan más insectillos de los que pueden criar las palas, se pierden o son raquíticos, y esta porción de semilla hace falta a la anidación de los nuevos nopales, especialmente cuando hay carestía de grana madre.

- Antes de avivar es útil limpiar los surcos y quitar el polvo y las telarañas, cortar las palas inútiles y poco nutridas. Es bueno también cavarlos y allanar el terreno para que los insectillos que caen de los nidos puedan marchar sin estorbos hacia el pie del nopal y subirse otra vez.

- La anidación se hará según el método indicado en el artículo de anidación o cría de invierno: hay algunos cultivadores que la practican también tapando un nido con otro, en forma de petaca y ahorcajándolos entre palas; por cuyo medio la operación es más breve, pero no la tengo por más segura, y solo puede convenir en la última cosecha si hay abundancia de semilla, y no importa que se desperdicien muchos insectillos, pues el ahorro de trabajo no compensa la perdida de estos.

- Al principio de cada surco sobre la superficie de una de las palas, se escribe con un alfiler el día y mes en que se anidó, y esto sirve de gobierno para poder graduar la semilla y tiempo, en que poco más o menos estará criada, y poder cebarse cuentas de la que necesitará para la cosecha o engordadura de verano.

- Es de toda precisión quitar el brote o palas nuevas de los surcos, sobre las que se ha criado la cochinilla de invierno, especialmente el de las palas que están más cargadas de insectos, pues así se evita que aquellas priven de los jugos que necesitan para sí los insectillos nuevos, que han quedado alrededor de sus madres.

- También es conveniente estercolar los nopales, si se observan algún tanto de deteriorados. Se limpiarán las palas con el fuelle para quitar el polvo y derribar parte de la nueva cría cuando se observe mucha aglomeración en una pala, dejando los que únicamente pueda nutrir atendido el estado de robustez o decadencia de esta.

- COSECHA DE VERANO. Si la primavera es varia como ha sucedido en otros años, hay mayor precisión de emplear todos los referidos cuidados, porque no debiendo fundar toda esperanza sobre la grana anidada, los surcos de invierno son un recurso que saca del apuro al cultivador, pues la dan más temprana y con abundancia.

- A últimos de Junio ya pue de empezarse la asemilladura de verano continuándola por todo Julio para que la cosecha se concluya más pronto.

- La asemilladura en Julio la considero por ventajosa y muy previsora, porque si sobrevienen algunos aguaceros que destruyen la asemilladura, queda al cultivador el recurso de anidar aun de nuevo, y aprovechar la nopalera en los meses de Septiembre, Octubre y parte de Noviembre.

- He recomendado la mayor diligencia en la operación de desprender la grana para la anidación de primavera; y es más interesante aun la que debe ponerse en Julio y Agosto; porque siendo mayor el calor de esta estación, a poco que se descuide el cultivador como se desarrolla de un modo sorprendente, en un día solo que dejen de bajarse las granas Madres, se llenan de tal modo los nopales, que hay necesidad de matar parte de la nueva generación; de lo que se siguen perdidas, pues no puede trasladarse esta que suele ser la mejor a otros nopales, y se rebaja el valor de la grana Madre, que si ha de venderse para criadero, el comprador la rehúsa como desmerecida.

- En la anidadura de verano, la mayor parte de los cultivadores aumentan o ponen mayor número de granas en los nidos, con la idea de ahorrar nidos y tiempo; y con esta práctica se logra que al tercer día suelen estar los nopales suficientemente llenos, se mudan los nidos a otros surcos, y así la grana lleva más igualdad para cuando ha de bajarse, y esto contribuye a darle más vista y hermosura y más ventaja para la venta.

- Los nidos que han servido ya, y cuya semilla aun quiere aprovecharse se colocan en las ramas bajas; y como aquella es menos vigorosa (pues la primera tiene siempre más robusta, conviene se carguen bien los nopales, pues con los ¡nsectillos que mueren, viene a quedar el número proporcionado que puede mantener. = J. B. B. y R.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.

martes, 16 de junio de 2026

"AÑO 1840: MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS, INSTRUCCIONES PARA LAS LABORES EN LOS CAMPOS DE LA HUERTA DE VALENCIA, EN ENERO Y FEBRERO".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"AÑO 1840: MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS, INSTRUCCIONES PARA LAS LABORES EN LOS CAMPOS DE LA HUERTA DE VALENCIA, EN ENERO Y FEBRERO". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: 

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1840):

- AÑO 1840: Gaceta de Madrid: núm. 1918, de 09/02/1840, páginas 2 a 3. NOTICIAS NACIONALES. VALENCIA, 30 de enero. (MANUAL DE) AGRICULTURA: FAENAS DEL CAMPO.= A vista del florido y nevado almendro y del verde acerolo, canta y revolotea alegre el verdecillo, retozan y se agrupan los gorriones, amenizan las praderas los jilgueros, bala y brinca el corderillo, y el labrador se afana, y crea la esperanza de las nuevas cosechas. 

- Después del 20 de enero se nota un movimiento de vida todo el campo, por todas las partes se observan cultivadores y labriegos ejercitándose en operaciones agrícolas; quien escarda los trigos y demás cereales; quien poda los árboles; otros aprovechan los días apacibles, y siguen la poda de las viñas, cavan, aran, echan mugrones, hunden cepas, reponen faltas, abren hoyos para plantaciones de olivos, algarrobos y árboles frutales, si no lo hicieron en noviembre.

- Como la experiencia ha demostrado ser buena esta época para el corte de madera de construcción, la practican en últimos de este mes y principios de febrero, así como el corte de las cañas.

- Es tiempo oportuno de poner los barbados, estacas de olivos, de avellanos, higueras, moreras y de otros árboles, inclusos los de alamedas para sombra, como plátanos, tilos, llorones, chopos, sauces y otros; de sembrar las semillas tremesinas, y pueden ponerse aun garbanzales y habas y hacer barbechos.

- Es muy útil mondar los árboles antes que engorden las yemas para lograr frutos más sabrosos, estercolarlos, excavarlos y abrirlos para limpiarlos de las malas yerbas, y que puedan recoger el agua de las lluvias, operaciones todas que debe presenciar el propietario, si quiere que su hacienda prospere.

- Aun puede repetirse la siembra de los almendros, albaricoques, duraznos, nueces, priscos, albérchigos, ciruelos, algarrobos, manzanos, perales, dátiles, naranjos, cidros, limones y sus semejantes. Es tiempo de ingerir de coronilla muchos de los árboles gomosos y de madera brozna.

- Los aficionados a los frutos, aun conservarán algunas manzanas y peras de las que se indicaron en diciembre, y algunas uvas y melones, y otras muchas podrían tener en sus fruteros, si cuidasen de adquirir un gran número de variedades de manzanos y perales que hay en Castilla la Vieja, provincias Vascongadas, en Aragón y Francia, que no conocemos aun los valencianos.

- En el menguante de esta luna suelen limpiar y llenar los aljibes y cisternas.

- Las labradoras entendidas ponen las cluecas para sacar pollos tempranos, y venderlos en los mercados a buen precio.

- CULTURA DE LA HUERTA. En últimos de enero y principios de febrero suelen los hortelanos repetir las siembras de ajos tardíos, puerros y cebollas; trasplantan las tempranas; se “binan” los campos que se levantaron en diciembre; se hacen los hormigueros, y preparan los terrenos para las verduras de verano, los melones, maizares tempranos y los arrozales; trasplantan los espárragos y verduras que tienen en los planteles; hacen nuevas siembras para los que han de comerse en primavera; y plantan las patatas tempranas.

- Sacan utilidad de las coliflores, rábanos, nabos, alcachofas, apios, escarolas y demás que se sembraron en agosto y septiembre.

- Los más inteligentes no ponen en olvido lo interesante que es limpiar las acequias, márgenes y orillas de los campos quitando la broza y cortando zarzales y malas yerbas, y quemando con ellas las semillas y crisálidas que al abrigo de aquellas depositaron las mariposas y crisomelas que formaron sus orugas para la trasformación en primavera, en perjuicio de los alfalfares y demás plantas útiles, con cuya acertada operación se logra la ventaja de privar a los ratones, reptiles y demás insectos dañinos del asilo que les proporciona la maleza en rededor de los campos.

- DE LAS FLORES. Puede prolongarse la florescencia de primavera repitiendo la siembra de asiento de la mayor parte de las plantas que forman el ramo de dicha época.

- Es tiempo oportuno de cavar los cuadros, limpiar los andenes, poner los árboles frutales, trasplantar los de flores y de sombra, estercolarlos y beneficiarlos, formar las grecas y dibujos del alelí de Mahón o alfombrilla, trasplantar las clavelinas, anemones, francesillas, amapolas, malvas reales, alelíes, jacobeas y otras que deben interpolarse para que amenicen y formen contrastes vistosos; podar y cebar con tierra nueva las hortensias, acodar los jazmines, chamelas y otras que no prenden por estaca, y dividir los barbados o renuevos de las plantas que se quieren aumentar.

- Pueden trasplantarse aun los rosales, lilas, mundillos, crisantemos y otros arbustos. 

- Las bellas del Turia pueden ser obsequiadas con el ramo de flores de Enero formado de muchas de las que indicaron en Diciembre, como rosas de bengala, de olor, de las salvias, lantanas, algún geranio, jazmín blanco, heliotropio, raseda (reseda), capuchinas, el plumbago blanco, la caléndula, narcisos de manojo, carraspique perene, canarios, violetas, plumas de fuego, camelias, claveles de invierno, alelíes, anemones, la casia tomentosa, el almendro, el durillo, alguna francesilla, los junquillos, jacintos, acederillas y el fragante gladiolo triste. (Diario Mercantil de Valencia). 

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.







domingo, 14 de junio de 2026

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"AÑO 1841: MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS, INSTRUCCIONES PARA APLICAR A LOS TRABAJOS PREPARATORIOS PARA LA SIEMBRA EN LOS CAMPOS ESPAÑOLES". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: 

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1841):

- AÑO 1841: Gaceta de Madrid: núm. 2268, de 03/01/1841, páginas 3 a 4. (MANUAL DE) AGRICULTURA, DE LA SIEMBRA. Ahora que la estación es oportuna, será bien decir algo sobre el preparar la tierra y el sembrar los granos. Y lo vamos a hacer con lisura y concisión, sin hojarasca, y a la española, llamando al pan pan, y al vino vino. Otro día hablaremos sobre la vendimia y lagares, advertencias que también llegarán a tiempo.

- No se crea por eso que estaremos escasos de noticias o de doctrina; procuraremos decir mucho en pocas palabras. Una página bien aprovechada, vale más que un pliego de desperdicio; así como una “huebra” (espacio que se ara en un día) perfectamente cultivada, da mayor rendimiento que tres y cuatro (huebras) a la ligera; más de nuestro desempeño los lectores han de juzgar, de nuestras intenciones Dios, que las ve bien puras y bien patrióticas.

- Imposible es prescribir a cada labrador lo que ciegamente haya de hacer en su campo, porque hay tanta diferencia de terreno a terreno, que lo que a uno aprovecha, a otro daña. Es la España un abreviado compendio de todos los climas y sus gradaciones desde los fríos a los calurosos, sin tocar por fortuna en los hielos circa polares (circumpolares), ni en los ardores del ecuador. Y aun en un mismo clima o zona hay tantas causas accidentales para modificar la naturaleza de los terrenos, para hacerlos fértiles o estériles, secos o húmedos, fríos, calientes o templados, que los preceptos y consejos de la agricultura no han de entenderse absolutos, sino que necesitan acomodarse a cada situación particular.

- Así que, por más que nosotros demos reglas para el sembrar, y las variemos según la calidad y circunstancias de las tierras, nunca podrán pasar de generalidades, que cada labrador acomodará, según lo que comparando le dictare el buen sentido, a las hazas que se hubiese propuesto empanar.

- Bien aparejadas suponemos las tierras para la “sementera” (sembradura), las rejas dadas a tiempo, el estiércol convenientemente preparado y distribuido en el campo. De cada cosa de esta, trataremos extensamente por orden sucesivo en nuestro periódico; ahora las tocaremos ligeramente para llegar al acto del sembrar.

- O el campo trabaja todos los años, o bien descansa de dos años uno, o de tres dos.

- En el primer caso de sembrarse todos los años, o da dos cosechas alternando las plantas y turnando, que es cuando mayor esquilmo se saca del terreno, o no da más que una cosecha que suele ser de grano.

- Mucho se ha declamado contra el descanso de las tierras, y con razón; pero en las grandes haciendas y dilatadas labores, si no es de alabarse el cultivo de año y vez, y menos el de tres hojas, admite alguna disculpa.

- Mejor es indudablemente el continuado trabajo y la rotación de cosechas; pero esto supone mayor inteligencia, más perfeccionados instrumentos de agricultura, abundancia de estiércol y de reses que lo produzcan, y prados naturales y artificiales de que se mantengan.

- Las tierras de regadío nunca es disculpable el dejarlas descansar.

- El campo habrá recibido las rejas con oportunidad, cruzadas y dirigidas a esponjar la tierra, y destruir las yerbas. En esta disposición, y al aproximarse las aguas de octubre, es preciso estercolar.

- Los estiércoles tienen propiedades algo análogas al alimento de los animales de que proceden. El del ganado de cerda es el más frio, y se aplica a tierras ligeras.

- El boyal es craso, pesado y fresco, conviene al terreno arenisco y suelto. El caballar y mular es caliente y ligero: sirve para suelo duro, arcilloso, apretado y tenaz.

- El de ovejas, cabras y gallinas es más caliente, y se emplea en tierras calizas y frías.

- Con este conocimiento se pondrá en terrenos arcillosos y fuertes el estiércol poco hecho, especialmente si tiene paja larga; en los calizos algo más fermentado; y en los ligeros y areniscos bien repodrido. Pero siempre, y por regla general, se ha de enterrar el estiércol inmediatamente después de echado en el campo; la práctica que observan casi todos nuestros labradores de tenerlo largo tiempo en montoncitos antes de desparramarlo, es mala; la de dejarlo desparramado y al descubierto, es malísima.

- A falta de estiércol se habrán enterrado las yerbas del mismo campo, o bien se habrán quemado. Es muy frecuente sembrar plantas, para cortarlas luego y echarlas como abono: las retamas, el tojo y la aliaga, según otro día dijimos, el girasol.... ¿quién sabe cuántas ? En Italia se acostumbra sembrar maíz espeso en agosto, para cortarlo y envolverlo a principios de Octubre: con las habas se hace lo mismo en la primavera, que también se entierra la planta verde, y las judías, el mijo y otras muchas. Se entierran las plantas verdes, y cuando quieren florecer, para que así fermenten, y abonen bien. El helecho, los musgos y todo follaje se echan secos con el propio fin. Mas nunca se olvide qué los mejores estiércoles son los que proceden de sustancias animales o animalizadas, en especial para los granos. Una observación nos queda que hacer sobre abonos. Cuando los estiércoles se esparcen enterizos y poco repodridos en tierras fuertes, cultivadas a año y vez, resulta que se deshacen tan lentamente, que poco aprovechan al trigo allí sembrado, y que en el año siguiente de barbecho es cuando están en disposición de dar beneficio a las yerbas, que naturalmente salen, perdiéndose así malamente una cosecha de grano, fácil de haberse logrado. Y es también de advertir que el campo para trigo no ha de estar estercolado con exceso.

- El disponerse a sembrar ha de ser cuando se acerquen las lluvias en fines de Setiembre y en todo octubre, y aún más tarde, según el temperamento del país; la regla es al caer la hoja de los árboles.

- Decían los antiguos que el centeno se ha de sembrar en lodo, la cebada en polvo, y el trigo en todo. Sin embargo, lo mejor es que ni esté la tierra muy seca, ni muy mojada; después que se arare ha de quedar jugosa, mullida y desmenuzada, por donde conviene que antes haya llovido algo.

- El terreno arcilloso necesita estar mojado o trabajarse en tiempo blando, porque de otro modo lo penetraría con mucha dificultad la reja. El arar fuera de ese caso la tierra arcillosa sea en días serenos siempre que se pueda. Y es señal de bonanza el ver los hilos de las arañas por los campos, pues nunca empiezan a hilar sin que esté sentado el tiempo. Cuando se barrunta lluvia se envuelve la semilla, en llegando el agua de veras, se suspende toda labor de siembra, y lo mismo cuando hay nieve. Al ir a meter la reja en el campo se habrá llevado y desparramado el estiércol, que quedará con los caballones de los surcos enterrado. Del arado y sus varias clases no hablaremos hoy, porque es punto que requiere él solo uno y aun varios artículos; tanto es lo que se ha discurrido y adelantado en el extranjero con respecto a este primero y más importante instrumento de la agricultura.

- El arado común o timonero es el único que se usa en nuestras provincias, más perfeccionado en unas que en otras; cuánto nos falta que andar todavía para ponernos en disposición de sacar todo el partido con que nos brinda la fertilidad de nuestro suelo privilegiado. Los surcos han de ir más o menos hondos según sea la calidad y naturaleza de cada terreno. A veces la capa fértil tiene bastante profundidad, y entonces no hay inconveniente en revolverla bien; otras veces es somera esa capa, y debajo hay tierra arenisca, o bien arcillosa, y en tal caso el ahondar es sacar lo malo a la superficie, y esterilizar el terreno. Pero téngase presente que aun así él daño es pasajero, pues las labores sucesivas, el desmenuzado y los abonos mejoran aquel campo, y a la larga se logra la recompensa. En general la primera reja, de alzar, debiera ser la más honda; las de binar y terciar más superficiales; este es el orden más beneficioso, pero también el que más trabajo da en la práctica, y el que rehúyen los labradores.

- No es indiferente la dirección de los surcos o besanas, ni tampoco su longitud y extensión.

- En tierras frías y llanas la dirección de Norte a Mediodía es la mejor, pues proporciona la acción del sol sobre las plantas; debiéndose tirar generalmente a guarecerlas de las impresiones de frío y calor que puedan perjudicarles.

- Los surcos muy largos fatigan al ganado, y aunque adelantan algo más la faena, conviene no darles sino una mediana tirada, que es buena economía, porque descansan los animales, y el gañan hace más igual la labor.

- Mucho ayuda el que el arado esté en manos que lo sepan manejar.

- Cuando hay alguna desigualdad en el terreno, debe empezarse a arar por las hoyadas. En las laderas han de ir los surcos al través, cortando el declive; y en los cerros redondos han de ir suavemente arqueados, y aun en espiral o culebreando. En ello hay ventaja para facilitar la labor, para aprovechar las aguas, para contener la tierra y para abrigar las plantas.

- Labrada la tierra se desterrona y desmenuza, ya con la rastra de diente, ya con la azada, y luego entra el escoger la semilla. Esta ha de ser la mejor que se pueda, de calidad, de peso y de sazón. Nunca darán los labradores bastante importancia a la advertencia que aquí les hacemos. Algunos la van escogiendo en mies de pie de entre las macollas más lozanas, y de ellas las espigas del centro en campo no muy cargado de estiércol, y las guardan por separado sin desgranar, y no en silos ni sótanos, sino en graneros altos y ventilados. Así es como se propagan las buenas castas, y a veces se consiguen variedades aún más apetecibles. Cuando son muy extensas las labores, y no consienten tanto esmero, téngase a lo menos el cuidado de separar en la era el grano más pesado, lo cual se ve al aventar, porque cae derecho y resiste más al viento. Y es condición que no le haya llovido durante la trilla ni la avienta.

- Las simientes dudosas deben probarse con anticipación. Al efecto se rocían con agua tibia y se ponen en paraje abrigado para ver si germinan bien, o se meten en un trapo o bayeta húmeda, o en fin se siembran entre basura o estiércol no muy fuerte. Por el número de granos que brotan se juzga aproximadamente de la calidad de la simiente que se trae entre manos. Conviene renovarla de tiempo en tiempo, y será cuando se advierta que el grano va desmejorando y no antes. La nueva simiente ha de venir de terreno análogo al que va a ocupar, y en todo caso de temperamento más frío a más caliente, y no al revés, porque lo llevaría mal.

- Todo preparado para la siembra, bueno el tempero y con esperanzas de lluvias, es acertado poner en agua la simiente veinte y cuatro horas antes de usarla, para que con mayor prontitud germine y se desarrolle. Si en el agua se echa estiércol o lejía, tendrá el embrión más fuerza y la planta mayores medros, con más recio tallo y raíces. Y si se pusiese hollín en el agua, y mucho mejor cal, de modo que forme una lechada clara, morirán los insectos que tuviese la simiente; y esta se preservará de los gorriones y otros pájaros que se la comen si no está bien enterrada en el campo. Por supuesto que los granos de trigo que sobre nacen en el agua deben quitarse porque están vanos y no han de producir. El sembrar es de cuatro maneras: a puño, a golpe, a chorrillo, y con sembradera. Unas veces se siembra sobre los surcos abiertos, y otras después de allanado el campo con el pasar de la grada, ya de dientes, ya de cota o con ramas, que lo van igualando.

- El poner la simiente a golpe o manteada es para las habas, guisantes y otras legumbres. La sembradera es originaria de España, invención de nuestro compatriota Lucatelo, fue ensayada en su tiempo en el sitio del Retiro en Madrid con general aplauso, mas no pasó de ahí, sino que, enviado un modelo a Inglaterra, sirvió para que allí se modificase de diferentes maneras y tamaños, y que en Polonia y en Francia la adoptasen, llegando a un grado considerable de perfección. Tiene sin embargo como todas las cosas, algunas dificultades a vueltas de sus ventajas; y es preciso que nuestros labradores se decidan a entrar en mis esmerados sistemas de cultivo, si han de avenirse a emplear cualquiera de las muchas variedades de sembraderas que hoy se conocen en el extranjero. A su tiempo las daremos a conocer, porque no desesperamos de ver introducida tarde o temprano toda clase de mejoras en esta querida y desgraciada patria.

- La siembra a chorrillo es recomendable, especialmente en países templados y cálidos, porque el poner un reguero claro en el surco deja desahogo a las plantas, circulación al aire, espacio para las escardas, y beneficio a la tierra, economizando semilla. Esto se hace a mano, otros con más esmero usan una botella, cuyo tapón de corcho tiene un taladro con un cañón de pluma por donde cae el grano.

- En Madrid se propuso años pasados aplicar a la esteva o mancera del arado una sembradera sencilla, que al abrir el surco fuese haciendo el oficio de la botella, y este pensamiento nos parece acertado y digno de la atención de los agricultores no vulgares. Verdad es que en algunas de nuestras provincias litorales ya se hace uso de esas sembraderas de un solo reguero, traídas de fuera al país donde fue su invención y nacimiento.

- Finalmente el sembrar a puño es lo más usado entre nosotros; para ello se requiere mucho tacto y habilidad, pues los resultados son importantes y se ven en la era. El desparramado del grano ha de ser uniforme en cada terreno, aún que más espeso en unos que en otros. Al efecto es bueno dividir el campo en fajas o amelgas, calculando la simiente necesaria para cada una y separándola; si el sembrador ha padecido algún error en la primera, lo rectifica y toma el pulso para las sucesivas. Y esté el dueño presente, o de sus vueltas a menudo, porque como dice el insigne Herrera, padre de la moderna agricultura, no solo española, sino también europea, muchas veces donde ha de sembrarse una fanega, no ponen los gañanes media, ni acaso un celemín, y luego achacan la pobreza del campo a que se ahogó la simiente, o que la quemó el hielo, o que con el grande sol se secó, o que se la comieron pájaros.

- El trigo trechel o rubio quiere tierras gruesas, calientes, llanas y despejadas; el (trigo) arisprieto se huelga en las laderas y parajes ventilados; y el (trigo) blanco o candeal sufre mejor tierras frías, ligeras, sombrías y húmedas. La cebada se da en tierras medianas sueltas y algo secas, no gredosas o arcillosas ni húmedas. Y el centeno prefiere los terrenos templados, elevados, ligeros y flacos, resiste al frio, pero ha de sembrarse temprano para que no lo sobrecojan las heladas sin estar algún tanto crecido y fuerte.

- En cuanto a la cantidad de simiente, el trigo candeal ha de estar más ralo que el trechel, porque abija más, y necesita espaciarse. La opinión general de los labradores es que, en las tierras fértiles, recias y bien abonadas, debe echarse más simiente, que en las endebles y flacas, lo uno para que salga mayor número de plantas, y lo otro para que estas sofoquen a las malas yerbas.

- En buenos principios debiera hacerse todo lo contrario, pues el suelo de mayor vigor y sustancia cría las plantas con más pujanza y lozanía, haciéndoles ahijar, encepar y amacollar más, y tomar mayor extensión. Si allí se ponen más plantas de las que caben y pueden vegetar con holgura, se encogen, se sofocan mutuamente, se ahítan por falta de sol y ventilación, y vienen a dar mucha paja, y poco y mal nutrido grano por todo producto.

- Al explicarnos así, digamos también, que el sembrar claro en tierras jugosas y fértiles tiene su reata, y que algunos labradores se han arrepentido de haber hecho caso de los que se lo aconsejaban, pero es porque no tomaron más que la mitad del consejo. A nadie se le oculta que el mismo vicio del terreno arroja muchas yerbas, y que allí debe acudirse con el cuidado y el menudear con las escardas, ya a mano, ya con rastros y extirpadores bien llevados, que así únicamente es como se logran buenas cosechas por efecto del esmerado cultivo, y los milagros en agricultura y en todas cosas los hace el trabajo, que no la pereza.

-  ¿Pues que diremos de lo que en Andalucía se llama sembrar al pelo, que no hemos querido mencionarlo entre las otras maneras de siembra? En un terreno completamente erial con sus yerbas y matojos, y sin preparación alguna, echan a puño la simiente, y luego le dan una reja o vuelta de arado con que la entierran. ¿Es esto cultivar? Verdad es que no suelen hacerlo sino cuando les ha sobrado semilla, hay tiempo favorable, y están holgados hombres y ganado; pero aun así ¿qué es lo que se deduce de semejantes costumbres? Que, si es un bien el que haya agricultores ricos y con bastantes medios para llevar labores en grande y en pequeño, porque son los que pueden hacer innovaciones y mejoras, que luego redunden en provecho de todos, eso se entiende cuando reúnen las cualidades de talento, educación conveniente, inteligencia en agriculturas con la posesión de las ciencias sus auxiliares, amor al trabajo, verdadera afición a las faenas rurales, patriotismo y perseverancia.

- Los cortijos y las grandes fincas, encomendadas exclusivamente al cuidado de los mayorales y apeadores, nunca rendirán los productos de que son susceptibles, y que aun en secano y tierra caliente están ofreciendo al hombre entendido.

- Quede pues sentado, que en terreno sustancioso siembre espeso el que no quiera, o no pueda escardar y limpiar el campo a su tiempo; el que tuviere voluntad y medios de hacerlo, siembre claro, y nos dará las gracias.

- En toda siembra temprana de otoño, como que el terreno conserva más calor y las plantas han de germinar pronto, puede echarse algo menos de simiente que en las tardías, porque casi toda se aprovecha.

- Hay ocasiones en que se siembra grano, especialmente de centeno, cebada y avena, para que en alcacer lo pasten ganados, y aun para enterrar las cañas antes de granar que abonen el campo; entonces está bien y no ofrece disputa el sembrar muy espeso.

- Hase de poner húmeda la semilla en tierra porque viene mejor; y así, sea que esté remojada en agua clara, o en disolución de hollín, lejía o cal, se cuidará de que no haya llegado e enjugarse. Y también ha de tenerse presente, que entonces está como hinchado el grano y abulta más; el sembrador al advenir que le llena la mano y que corre menos, lo tomará en cuenta para compasar su marcha y acortar las amelgas.

- Echada la simiente en el campo, conviene cubrirla, pues necesita oscuridad, abrigo y defensa. Generalmente cuanto más gruesa es, mayor profundidad requiere, aunque con alguna excepción.

- Los trigos y demás cereales tienen bastante con tres a cuatro dedos: en tierra arenisca y suelta pueden ahondar más que en la arcillosa, la cual siempre es compacta y ofrece dificultades al romper del tallo de la planta y abrirse paso.

- Las simientes muy finas, como las de yerbas para prados artificiales, se cubren con solo hacer pisar por el pedazo sembrado un hato o rebaño de ganado lanar, su pisoteo les basta.

- Para el trigo, cebada y centeno, cuando está la tierra bien suelta y esponjada, suele pagarse la rastra, la grada, un rodillo, o un tablón de canto, según que el labrador observe que por uno u otro de estos medios consigue mejor el objeto.

- Si la siembra fue a surco o chorrillo, el cubrir puede ser en el mismo sentido y dirección: si se sembró a puño o a voleo, entonces es mejor llevar la rastra, tablón o lo que sea, en sentido encontrado, y cortando los surcos en ángulo recto. Mas en terrenos arcillosos y algo compactos, el modo de envolver la semilla es dar otra reja al campo, y esta es la práctica más general en España, y de seguro la mejor, solo que también es la más costosa.

- Esta última labor de la siembra se hace sin embargo con bastante rapidez, lo uno por coger la tierra mullida y recién labrada, y lo otro porque se lleva el arado liviano y somero.

- Creen algunos labradores, ¿y cómo podríamos dejar de tocar este punto? que el trigo mal cultivado y en ciertos terrenos pobres, se convierte al cabo de uno o dos años en centeno. No hay que extrañarlo, cuando es fácil que lo hayan leído en muy respetables y acreditados autores agrónomos, que en su tiempo lo creían también. Pero en realidad es un error, las ciencias naturales hacen rápidos y diarios progresos, los hechos se aumentan y clasifican, y las buenas doctrinas se robustecen. La naturaleza es mucho más grande a nuestros ojos que a los de nuestros antepasados, porque son más completos nuestros medios de observación, y acumulamos a sus siglos otro siglo más fecundo que todos; los que nos sucedan se reirán probablemente de nuestro atraso, porque sabrán mucho más. En el estado actual de la ciencia, despojada de paradojas y ceñida a la verdad, que es bastante hermosa y sublime por sí misma para necesitar de adornos fabulosos, es un absurdo el imaginar que, en el reino vegetal, como en el animal o mineral, en el orgánico como en el inorgánico, pueda jamás un género, ni aun una especie, cambiarse en otra, eso sería contra una sabia economía, y conduciría al caos de la materia. Mas como aun en el fondo de las creencias absurdas suele encontrarse un viso de razón, lo que sucede es que las especies, en las plantas particularmente, se resuelven en variedades y subvariedades muy diversas, que a la vista no conocedora se presentan sin afinidad ni semejanza. Hay más, y es que cuando de un género hay especies, o de una especie variedades sembradas a corta distancia, lleva el viento el polen de unas a otras flores, y las fecunda indistintamente, resultando frutos y granos cruzados bastardeados y defectuosos.

- Así degeneran las castas; y, por otra parte, del mismo modo que una variedad mediana de trigo se abulta y mejora en tierra pingüe y sustanciosa, así se achica, por el contrario, se depaupera, y afea en terruño flaco y estéril, y sigue de año en año deteriorándose hasta ponerse desconocido, y hasta desaparecer, que es el no dar semilla. Esta desmejora del trigo, esta especie de degradación, esta causa, es, o la del cruzado en la incubación de las flores, lo que ha dado lugar a la fábula de su conversión en centeno; tan fábula como la de otras trasformaciones de plantas mal observadas y creídas de buena fe; siendo bien cierto que poco tardarán en encontrar el desengaño los que sin prevenciones y con recta intención y sana conciencia lo buscaren.

- Para conclusión de este artículo de la siembra, nos resta decir que toda mejora exige aplicación y cuidado, y que no es fácil que la emprenda quien no tenga fundada esperanza e ilustrada convicción. Mas es, el que a ciegas se arrojase en ese camino, fundado sería el temor de que se perdiese. Es preciso saber comparar, empezar ensayando, e ir poco a poco venciendo obstáculos, hasta adquirir posesión de las buenas prácticas usadas por otros, en distintos países, y aconsejadas por la razón. El que no compara, ¿Cómo entrará en innovaciones? El que no hace cuantas minuciosas y exactas, el que se contenta con el poco más o menos, ¿Cómo conocerá lo malo, lo mediano y lo bueno? El escudarse con sus cultivos en grande escala, para desechar toda idea de progreso, es quedarse atrás y pronunciar su propia condena. Cuando no hay arte que no se perfeccione, cuando la agricultura bien entendida enriquece a otras naciones de suelo menos fértil, cuando aún entre nosotros hay quien se aplica y adelanta. ¡Tristes de los que se duermen en la confianza de sus extensas posesiones y no tratan de adelantarías! De lo grande y de lo pequeño saca partido el agricultor industrioso y diligente: lo mucho, si se beneficia mal, da menos que lo poco cuando está bien cultivado. También lo mucho aprende a manejarlo, a subdividirlo y a aprovecharlo el que madruga, el que estudia, el que trabaja.

- El cultivo de un campo de trigo, de centeno, de cebada, o de avena, debe ser el mismo que el de una huerta donde se siembran, se cuidan y se alternan las legumbres, los pastos y los granos.

- Esas huertas de Valencia y Murcia, esos hermosos pedazos de regadío que consuelan la vista y ensanchan el corazón en diferentes puntos de España, llevan cultivos que podemos enseñar con orgullo a los extranjeros, y que debieran servir de estímulo y de modelo a todos nuestros hacendados y labradores. ¡Que falta el agua en los demás puntos, que se secan las plantas, que son inseguras las cosechas! Cierto; pero a eso es a lo que ha de buscarse el remedio.

- Mucho de arbolado, mucho de sembrar plantas de abono, mucho de ir ganando terreno sobre la esterilidad presente, mucho de trabajo y de constancia; y no querer hacerlo todo de una vez, que las mejoras siempre son progresivas y paulatinas. En una palabra, lo estéril de hoy ha de irse convirtiendo en productivo para mañana, y esas tierras de secano tan áridas y despreciables, han de adquirir humedad con la multiplicación de árboles, sustancia con las plantas reparadoras, fertilidad con el buen cultivo; han de irse aproximando en cuanto posible sea a la huerta que tiene el agua a su disposición. Y también hay plantas útiles que aguantan la sequía; nosotros las iremos dando a conocer.

- El agricultor ha de mirar muy lejos, ha de pensar no solamente en sí, sino también en sus hijos y descendiente, elevando sus miras es como únicamente conocerá los secretos de la agricultura, y fomentándose a sí mismo dejará en buen camino a los que le sucedan, con el placer y la satisfacción de haber contribuido más que otros a acrecentar la prosperidad, el crédito y el poder del país. (Semanario popular).

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel. 

miércoles, 10 de junio de 2026

"HISTORIA DEL CULTIVO DEL CACAHUETE EN LA HUERTA DE VALENCIA Y DESPUES EN FRANCIA".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"EL CULTIVO DEL CACAHUETE, IMPORTADO Y EXPERIMENTADO SU CULTIVO CON GRAN APRECIO EN LA HUERTA DE VALENCIA, FUE IMPLANTADO EN FRANCIA". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: Crónicas históricas de 1803, 1830, y 1858 sobre la introducción de los cultivos de maní (cacahuetes) en España y Francia.

- Los cacahuetes nombrados por Lineo con el nombre científico de “arachis hipogea”, fueron importados desde el continente de América meridional (México) a Valencia (España) por el Ilustrísimo Sr. Dr. Don Francisco Xavier Fabián y Fuero (1719-1803) Arzobispo de Valencia (1773-1795), quien autorizado por el Rey Carlos III, formó en Puzol un jardín botánico para conocer las plantas y sus virtudes.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1.º, con fecha del año 1803):

AÑO 1803: Mercurio de España, 6/1803, página 86. CULTIVO DEL CACAHUETE.= Apenas llegaron a saberse en Francia las observaciones y ensayos hechos y publicados por D. Francisco Tabares de Ulloa, Canónigo de la Iglesia Metropolitana de Valencia, con el cacahuete o maní de América, cuando entre otros, el Prefecto que era entonces de las Landas, persuadido de las ventajas y utilidades de esta planta, trató de extender su cultivo en aquel departamento; para ello entabló inmediatamente correspondencia con Tabares, le pidió semilla, modelos de las máquinas y demás con que beneficiaba éste precioso fruto; y Tabares, que en sus incesantes tareas y descubrimientos no lleva otras miras ni otro interés, que el del bien público, se lo facilitó todo; y de resultas ha recibido dos cartas, una del referido Prefecto, y otra del actual, en las que se ve que el cultivo de esta planta hace allí progresos, y se espera sacar utilidad.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 2.º, con fecha del año 1801): 

- AÑO 1801: Gaceta de Madrid: núm. 72, de 24/07/1801, página 782. MONTMARSAN (FRANCIA) 23 de Junio (de 1801).= La sociedad de agricultura establecida aquí (en Montmarsan) tuvo el día 19 una junta, en la que el ciudadano Alexandre, profesor de farmacia, dio cuenta de los experimentos que ha hecho con la planta llamada pistacho terrestre, o arachide, y en España cacahuete, que es el Arachys hypogea de Linneo.

- Hace algún tiempo, que esta planta preciosa se cultiva en el Reyno de Valencia. El ciudadano Francisco Borda, de Dax, que ha residido muchos años en España, la dio a conocer en este país; y el ciudadano Luciano Bonapárte, Embaxador de la República en Madrid, ha enviado una gran remesa de simiente a petición del Prefecto de este departamento. Se espera que se propague en nuestros terrenos areniscos. El ciudadano Alexandre extraxo de ella un aceyte superfino que compite con el de aceytuna, y mezclado con sosa produxo un xabón blanco, igual y quizá superior al de las mejores fábricas. Molido el orujo o residuo, da una harina que mezclada con la de trigo compone un pan bueno, y que puede perfeccionarse. De una libra de dicha simiente sacó media de aceyte.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 3.º, con fecha del año 1830): 

- AÑO 1830: El Correo (Madrid). 29/9/1830, n.º 347. ECONOMIA RURAL.= Sobre las ventajas y las cualidades del aceite de cacahuete (arachis hípopogoea); por Mr. Bonafons:

- El cacahuete es indígena del Brasil y del Perú, de donde se trajo a España y después a Francia. Para cultivar esta planta es preciso tierra ligera y un poco húmeda.

- Resulta de los experimentos de Mr. Bonafons sobre el cultivo del cacahuete:

- 1.º Que las semillas separadas de su vaina crecen más pronto que cuando se siembran sin hacer esta operación.

- 2.º Que sembrado en el mes de mayo no suele florecer hasta el mes de agosto, y no se puede hacer la cosecha sino en el mes de noviembre.

- 3.º Que el producto de esta planta depende sobre todo de la naturaleza del terreno, puesto que cultivada en grande en un terreno de mediana cualidad no produce más que 15 por 100, en tanto que cultivada en los jardines su producto es dos o tres veces más considerable.

- 4.º Que una de las principales causas que se oponen a la introducción de esta planta en nuestra economía rural es la dificultad que hay en separar los granos de su vaina.

- 5.º Que el aceite de cacahuete, aunque de cualidad inferior al de oliva, excede en sabor a los aceites de nueces y de nabina.

- 6.º Y, por último, que con los granos del cacahuete se puede hacer una pasta, que desleída en agua azucarada forma una emulsión u horchata muy agradable. (Annales de la société d'Horticulture, abril 1829).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 4.º, con fecha del año 1858):

- AÑO 1858: Gaceta de Madrid: núm. 223, de 11/08/1858, página 4. ESTADÍSTICA AGRÍCOLA. ACEITE DE CACAHUETE. Entre las semillas que en España producen un aceite de calidad bastante parecida, y superior al de la oliva, figura el extraído del cacahuete, nombrado por Lineo “arachis hipogea”, en muchas partes de América “maní”, y por D. Casimiro Ortega, cacahuete.

- Esta legumbre se cría en toda la América meridional, habiendo sido trasladada a España hace unos 60 años por el Excmo. é Ilustrísimo Señor D. Francisco Fabián de Fuero, Arzobispo de Valencia, quien autorizado por el Rey Carlos III, formó en Puzol un jardín botánico para conocer las plantas y sus virtudes.

- El descubrimiento de la propiedad oleaginosa de esta semilla se debió a una casualidad, pues habiendo querido tostarla un aficionado para ver sí se podía hacer con ella chocolate, notó, que al examinar si la pasta estaba en disposición de usarse, el papel en que se colocó estaba lleno de aceite o manteca. Trató de averiguar si efectivamente contenía aceite, y la operación dio por resultado tres onzas de este líquido por cuatro de fruto; de las demás pruebas que se hicieron (en 1798), resultó que daba una luz clara (para alumbrar) sin tufo, y que los huevos que se frieron en él, estaban tan suaves y mantecosos que aventajaban a los compuestos con el (aceite) de oliva.

- Los químicos y principales personas de Valencia, han reconocido que el cacahuete puede dar las tres cuartas partes de aceite del peso de la legumbre.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

- El Arzobispo Don Francisco Xavier Fabián y Fuero (1719-1803); nació el 7 de agosto de 1719 en Terzaga (provincia de Guadalajara), pueblo del Señorío de Molina de Aragón, en la Diócesis de Sigüenza, España. 

Carlos III de España, mediante la “Cédula Real”, fechada en Madrid el 24 de marzo de 1764, y dirigida a la Santa Sede Apostólica para el obispado de Puebla, que se encontraba vacante desde noviembre de 1763, siendo promovido Don Francisco Xavier Fabián y Fuero, para el mencionado obispado de Puebla por S.S. Clemente XIII, mediante su bula del 8 de febrero de 1765.

- Don Francisco Xavier Fabián y Fuero, llegó a la ciudad de Puebla el 4 de junio de 1765, tomando posesión de su diócesis el 13 de julio de ese mismo año, por poder otorgado al Sr. Dean, de la S. Catedral Angelopolitana: Dr. Francisco José de Borja y Larraspuru.

- El 5 de marzo de 1773, Don Francisco Xavier Fabián y Fuero desde el Santuario de San José de Chiapa, comunicó al Venerable Cabildo Angelopolitano su traslado al Arzobispado de Valencia, en España (anteriormente fue promovido al Arzobispado de México, dignidad que no aceptó), despidiéndose, consentida y paternal benevolencia del mismo Venerable Cabildo, del Clero y de los fieles de su amada Diócesis Angelopolitana, a la que gobernó con singular acierto e infatigable celo Pastoral por espacio de 8 años y 7 meses; el 24 de ese mismo mes ya en camino a su nueva sede en la villa de Xalapa, Veracruz, firmó un documento por el que nombraba como gobernadores del Obispado al M.I. Sr. Canónigo Doctoral Manuel Ignacio Gorospe y Padilla y a su Provisor y Vicario General (que un año después sería su inmediato sucesor, en la sede Episcopal de Puebla): Sr. Prebendado: Dr. D. Victoriano López Gonzalo.

- En 1780, ocupando ya la Sede Arzobispal de Valencia, cómo merecida recompensa a sus relevantes méritos fue distinguido con las insignias de Caballero, Prelado y Comendador de la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III.

- En 1795, renunció al Arzobispado de Valencia, y se retiró a la villa de Torrehermosa (provincia de Zaragoza), en el reino de Aragón, donde lleno de méritos y dando muestras de ejemplar resignación ante las adversidades de que fuera víctima, a la avanzada edad de 80 años falleció el 31 de agosto de 1803 en Torrehermosa. Se desconoce el lugar donde descansan sus restos mortales.

- EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUZOL (1777-1824): El Jardín Botánico de Puzol (1777-1824) se encontraba contiguo al palacio arciprestal que era la antigua residencia de verano de los arzobispos valencianos. 

- El arzobispo D. Francisco Fabián y Fuero, fue uno de los responsables principales de la proyección del establecimiento en los jardines del palacio arciprestal de un jardín botánico. A partir de 1777 el Jardín Botánico de Puzol se dedicó al cultivo de plantas medicinales y a la aclimatación de especies vegetales exóticas, semillas y plantas americanas, procedentes del Real Jardín Botánico de Madrid, y principalmente de especímenes importados directamente desde sus países originarios, sobre todo de México, el arzobispo aprovechó la circunstancia de que anteriormente a ser nombrado arzobispo de Valencia había sido obispo en Puebla de los Ángeles, Nueva España (México) desde 1762 a 1772, lo que le brindó los contactos necesarios para hacerse enviar desde su anterior diócesis en Puebla, directamente a su jardín de Puçol, una gran cantidad de semillas y plantas americanas que eran aclimatadas y cultivadas en el jardín.

- Tras el cultivo puramente agrícola y agrónomo, una parte de las actividades habituales del Jardín Botánico de Puzol, era la enseñanza y la divulgación científica sobre las observaciones empíricas y agronómicas, e impartir las técnicas y prácticas más adecuadas para el cultivo de cada especie. En este caso que nos ocupa en este artículo fue el cultivo del maní, al que denominaron en el Jardín Botánico de Puzol con el nombre de cacahuetes, y destacada especie de gran consumo en la Comunidad Valenciana, a partir del trabajo de introducción del Jardín Botánico de Puzol .

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Sendra Mocholí, Cristina: “El Jardín Botánico de Puçol (1777-1824). Un jardín botánico del último tercio del siglo XVIII”. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia Serie D (Revista). CSIC-UV - Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (IHMC). Universidad de Valencia.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: "EXQUISITOS CACAHUETES (CACAUS) VALENCIANOS DE COLLARET TOSTADOS AL HORNO CON SAL O SIN SAL".

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.