GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:
EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....
Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.
"MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS DEL AÑO 1841, INSTRUCCIONES PARA LA CRÍA DE LA COCHINILLA DEL CARMÍN EN LAS PLANTACIONES DE CHUMBERAS".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.
INTRODUCCIÓN: La cochinilla del carmín (Dactylopius coccus, Costa 1835) es un insecto parásito que pertenece a la familia "Dactylopiidae". Es una especie endémica del continente de América. Actualmente su distribución se extiende a muchas partes del mundo debido a la introducción intencional por motivos económicos. La cochinilla "Dactylopius coccus" (Costa 1835) también llamada cochinilla del nopal, de las chumberas, cochinilla del color carmín o grana, es uno de los insectos conocidos que ha tenido mayor importancia económica mundial a lo largo de la historia. Los animales de esta especie han sido y son empleados principalmente por el sector textil, de estos insectos se obtiene el famoso tinte de color rojo carmesí, y también es importante para otras industrias como la farmacéutica, la alimentaria, y la cosmética...
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1841):
- AÑO 1841: Gaceta de Madrid: núm. 2305, de 09/02/1841, página
3. Madrid
8 de Febrero. AGRICULTURA: CRÍA Y COSECHA DE
LA COCHINILLA. Los progresos que ha hecho este cultivo en nuestras costas de
Andalucía y Valencia, como también en las islas Canarias, y las ventajas que
pueden sacarse de su propagación en la mayor parte de las provincias del
Mediodía, nos animan a recomendar a nuestros labradores de Extremadura,
Andalucía, Murcia, Valencia y aun a los de Cataluña y Aragón, el que hagan algunos
ensayos, a favor de los cuales puedan mejorar su condición realizando ganancias
con pocos esfuerzos y sin necesidad de capitales.
- Puede establecerse por regla general, que donde
quiera que se crie el cacto opínela, conocido vulgarmente con los nombres de
tuna, higo chumbo o nopal, tan común en las provincias meridionales, puede
decirse que allí se da la cochinilla, que se alimenta de esta planta de
extraordinaria variedad, particularmente en el nuevo mundo, de donde la hemos
recibido.
- El nopal o tuna prevalece en los sitios más
áridos, casi sin cuidado ni abono alguno; se puede plantar en terrenos
arcillosos, areniscos, guijarrosos y de cualquiera naturaleza, aunque prosperan
más y son más suaves y jugosas sus pencas o palas en los terrenos buenos, y
cuando se hallan las plantas al abrigo de los vientos del Norte, y no son
húmedos, porque el frio les perjudica, y la abundancia de agua, favorable a la
mayor parte de las plantas, es contraria a los cactos o nopales. Así es que su
cultivo está reducido a limpiar el terreno, remover la tierra para facilitar la
nutrición de las raíces, desyerbar el suelo, y mantenerle limpio para
exterminar las arañas, gusanos y otras varias clases de bichos, a que se da en
America el nombre genérico de dañeros como enemigos de la cochinilla.
- En su estado común, para el uso en las artes, la
cochinilla es un insecto muerto y seco por la mano del cosechero. Su aspecto es
de un grano muy parecido al de la semilla seca de la cebolla, arrugado y
convexo, con algunas estrías o rayitas de color que varía entre el gris, negro
y pardo, con un fondo rojizo, según el modo con que ha sido muerta y secada;
pero en el comercio se reducen a las dos clases de plateada y negra.
- La cochinilla que vulgarmente se denomina grana,
también se divide en fina o de Castilla, que es la cultivada, y en silvestre,
que se cría espontáneamente en las plantas del nopal donde es común.
- Hay en estas diferencias especiales muy conocidas
de los inteligentes prácticos, siendo las principales el menor tamaño y cierta
aspereza exterior, con el color más negro, y estar revuelta o mezclada con
otros insectos y materias sucias no colorantes, y acaso perjudiciales para los
tintes. Por estas razones, y por prestarse a menores usos que la fina, como
materia de fraudes es perseguido y con severidad en América en los pueblos
graneros el tráfico de la silvestre.
- No entraremos en la minuciosidad, en nuestro
concepto inútil, del cultivo del cacto o nopal, porque lo consideramos al
alcance de todos nuestros labradores de las provincias meridionales; solo
diremos a los del Norte que su reproducción o multiplicación es por estacas.
Para esto se cortan las palas enteras, o sea por la articulación del tallo, se
dejan orear al sol, y abriendo un surco recto se enterrará en él la pala o
penca por la articulación hasta cerca de su mitad, y continuando así con muy
corto intervalo de penca a penca, a distancia proporcionada, para que él
cultivador pueda pasar libremente por los claros de las calles que deben formar
las plantas, se pondrán las filas que acomoden. Si se lograse que todas
prendan, se cortan luego por el pie las sobrantes, y lo mismo se hace con las
pencas que por su dirección obstruyen el paso por las calles. El claro de estas
varía según la lozanía del terreno y plantas; recomiéndese para los primeros
ensayos la distancia de cuatro a cinco pies, y siempre que se pueda se
sembrarán en una o dos filas al lado de las cercas, que las abriguen del Norte
y dejen sol de Mediodía.
- El nopal crece con brevedad en razón de la
temperatura y terreno, y según su estado de vegetación es más o menos aparente
para el alimento y cría de la cochinilla. Debe combinarse que el jugo de sus
pencas tenga cierta sazón nutritiva, para que la corteza no resista a la débil
boca del insecto.
- Generalmente las pencas altas son más tiernas, al
paso que las de abajo llegan a adquirir una consistencia como la madera; el
demasiado crecimiento impide las operaciones de limpia y apeo de la cochinilla,
y causa el aumento de los dañeros.
- Por estas razones y por la facilidad de los
plantíos con las pencas, pues que al año y medio de sembradas ya están en sazón
de alimentar la cochinilla, conviene renovar el “nopalar” antes de su estado de
total crecimiento, que se gradúa a los siete años.
- Dadas estas noticias sobre los nopales,
hablaremos de la cría y recolección de la grana.
- Aunque se cosecha en varias provincias de las dos
Américas la cochinilla silvestre, la estimada en el comercio es la fina
cultivada, que para distinguirla allí de la otra se denomina de Castilla, y se
recoge principalmente en la de Oajaca y en la de Goatemala, donde ha tomado
mucha extensión en estos últimos años con grandes aprovechamientos. Las
noticias que vamos a dar están redactadas por una persona curiosa que ha vivido
muchos años en aquellos países, y conoce los medios y usos adoptados en ellos.
- Por lo común esta clase de granjería se desempeña
por las mujeres y muchachos, teniendo cada familia nopales sembrados en el
solar o cercado que tienen allí todas las casitas del campo o ranchos que
habitan.
- Calculado primero el estado de la planta, y su
disposición para recibir y nutrir ventajosamente a la cochinilla, se espera o
busca a esta en estado de su reproducción, lo que se conoce a la simple vista,
y muy distintamente por medio de un lente, apareciendo en el insecto una
pequeña “liendre” que luego se mueve y echa a andar, reemplazándole otro
engendro, y en cuya operación y desarrollo se gradúa que emplea 20 días el insecto.
- Con esta cochinilla en reproducción, o como se
llama, grana pariendo o en semilla, se colocan de tres a cuatro insectos en una
bolsita de mimbre, palma o de otra materia dispuesta de modo que tenga bastante
ventilación para dar lugar a la salida; y con una espina de las del mismo nopal
se clavan las bolsitas en la planta, distribuyéndolas del modo que los insectitos
que nacen y que se adhieran a ella, se distribuyan del modo más conveniente
para que no se perjudiquen en la nutrición y espacio qué corren, que por lo
común es subiendo, y por eso no se asemillará la planta por su parte elevada.
- Los insectos recién nacidos se fijan en grupos en
las pencas del nopal, apareciendo primero negros, y a medida que van engordando
se cubren de un polvillo blanco que los presenta unidos, y a la planta con
grandes manchas. Pasados algunos días se cae el polvo blanco, y los insectos se
ponen en movimiento para fijarse en otra parte de la planta con más crecimiento;
a esta operación se llama la primera muda.
- Sucede otra semejante denominada la segunda muda,
en que aparece o sale la mariposa, que es el macho de la especie y fecunda en
su tercera muda o estación, donde le sobreviene el mayor crecimiento, en que se
hace el apeo o cosecha, y se dejan los insectos que se quieren destinar para
semilla o propagación de la especie, pues que entonces está pariendo.
- Cuando las cochinillas con que se ha asemillado
el nopal, han dejado de parir, es decir, las que se pusieron en las bolsitas de
la planta, se recogerán y guardarán en el estado de consunción física en que
aparecen, siendo verdadera grana, y conocida con el nombre de “zacatillo”.
- Durante el desarrollo, cría y muda de la cochinilla
es cuando únicamente necesita cuidado esta granjería para precaverla de sus
enemigos. Lo son las copiosas, fuertes y repetidas lluvias de entre Trópicos
dónde se cultiva, pues matan, despegan y arrastran al insecto; también lo es el
bochorno, que le hace caer de la planta. Estas dos clases de enemigos deben ser
mucho menores en España y en Canarias, pero bueno es tenerlo sabido, y
precaverlo.
- Tras estos contratiempos vienen otros enemigos,
que los devoran con ansia, y que como hemos indicado se denominan “dañeros”,
aunque haya varios con nombres especiales. La persecución y exterminio de estos
es el trabajo de las mujeres, muchachos o jornaleros que se emplean en este
cultivo, poniéndoseles por tarea su destrucción, y se cuentan por cierto número
de espinas de la planta, que deben entregar ensartadas de ellos.
- En una plantación nueva no deben abundar los dañeros,
y la experiencia y observación debe hacerlos conocer; pero en general se
procurarán destruir todas las arañas, gusanos y demás animalillos que se
encuentren.
- Facilitase esto, por la conveniencia de la
limpieza del terreno y del nopal, como también por el uso del plumero o sacudidor,
que en América es de cola de Zorra, y debe ser de cualquiera cosa suave, que
limpie sin ofender a los insectos en sus grupos, protegiéndoles así, no solo de
dañeros, sino auxiliando su crecimiento con la limpieza y cuidado.
- Variando las temperaturas, su necesario influjo
hace dudar de los periodos, y por lo mismo nos limitaremos a indicar las
analogías.
- El período vital de la cochinilla desde su
nacimiento hasta su consunción y muerte, después de haber estado pariendo por
20 días, se calcula de tres meses; siendo de unos dos meses lo que tarda desde
que se asemilla en la planta hasta su madurez para recogerse, y se denomina “estado
de apeo”.
- Ya se ha dicho que este es su tercera parada en la
planta en la plenitud de su nutrición, y cuando empieza o está próxima a
reproducirse. “El apeo” se hace con unos cuchillos sin punta ni corte, que sin
ofender al insecto ni a la planta, le separe de está cayendo en un recipiente
que al efecto se lleva, y pone debajo con la mano.
- Apeada la cochinilla, se sigue su muerte, sin
cuya operación sobrevendría su disipación en gran parte por la reproducción, y
esta es la razón porque se debe hacer con brevedad.
- Usase al efecto de la sofocación en hornos, cuyo
método es el mejor por conservar íntegra la cochinilla hasta con el polvillo
que le da el carácter de grana plateada; pero es preciso mucho cuidado para que
no se tueste.
- Otros la ahogan en agua hirviendo, y aunque algunos
aconsejan que se la mate en el baño de María, el que esto escribe no lo ha
visto practicar en los países mencionados.
- Después de bien muerta, en lo que se ha de tener
gran cuidado, es preciso secarla al sol; cuya operación reduce bastante su
volumen y peso.
- Estando bien seca, manipulación que exige mucha
prolijidad, se limpian y separan las clases por medio de cribas, siendo lo
principal, el apartar las materias heterogéneas y que puedan perjudicar a su
esencia colorante; en este estado se empaqueta y conserva por mucho tiempo.
- En América se hacen dos cosechas al año; y como allí
la variedad de alturas del terreno produce tanta diferencia de temperatura en
una misma latitud, no es fácil fijar los paralelos o equivalentes en España,
para dar reglas seguras a los que se dediquen a este cultivo. La reproducción
de los insectos es seguramente la mejor guía, combinada con el estado de la
planta que debe nutrirle; y como esta es la base, procúrese buscar y tomar la
semilla donde la haya (la tenemos en varias partes de la Península), haciéndose
observaciones locales.
- El período de dos meses de vitalidad a la
cochinilla de cosecha, y su totalidad de tres meses a la que se destina a la
semilla, parecen combinarse mal con las dos cosechas anuales que se dan a este
fruto, y merecen explicarse.
- Las dos cosechas resultan del estado del nopal,
que generalmente no se carga más que dos veces, tanto por ser el año de su
verdadera sazón oportuna, como por lo extenuado que dejan a la planta los insectos
que nutre.
- Aqui también parece debe hacerse notar que
asemillada como se dijo arriba una nopalera, se dejan cuando el apeo de la
primera cosecha, algunos insectos repartidos en cada planta, para que su reproducción
la asemille, o bien se vuelve hacer como la primera vez con la misma especie
cosechada.
- En las provincias “graneras” las semillas se
llevan de unos distritos a otros con observaciones sobre su mayor y más
ventajosa reproducción; pero aquí será preciso que los aficionados y agrónomos
que se dediquen, se procuren y conserven la semilla que adquieran. Lograrán
esto dejando algunos insectos en nopal bien situado, y especialmente
resguardado de los rigores de las estaciones.
- En América donde las copiosas lluvias son las que
más amenazan a la especie, la conservan colocando alguna cochinilla al parir en
una o dos pencas o palas de nopal, que presentan sanidad y robustez, y las
cuelgan bajo los aleros de las casas al aire libre, donde se desarrolla y
multiplica la especie, que de allí sale oportunamente para su propagación.
- Pudiera hacerse cosa semejante en invernáculos, y
aun en habitaciones comunes, donde colgadas las pencas asemilladas, recibiendo
la acción vivificante del aire libre y del sol, se preservasen de los hielos y
fríos mortíferos en los períodos y estaciones de su mayor rigor.
- Por estas mismas causas puede retrasarse algo la
reproducción del insecto y combinarse mejor con el estado de la planta, o hacer
dos generaciones intermedias, como sucede en otros países.
- Sabemos que en el partido de Málaga y en algún
otro del litoral se cultiva y existe la cochinilla; también nos consta lo bien
organizada que tenía su nopalera con más de 60 plantas en el pueblo de Rusafa,
inmediato a Valencia, el aplicado e inteligente D. Rafael Ortigosa, que con
fruto cultiva y cosecha la grana o cochinilla.
- A pesar de que los progresos de la química han
influido considerablemente en la rebaja de los consumos y precio de la cochinilla,
es no obstante un fruto precioso, de valor y consideración, que podemos
aprovechar con ventaja según acreditara la experiencia, a que remitimos a los
dignos patricios, que estimulamos a que hagan ensayos sobre este nuevo y ya
iniciado ramo de industria rural, los cuales podrán dirigirse a Málaga y
Valencia, donde con toda seguridad encontrarán los datos que apetezcan para
hacer con fruto sus ensayos.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
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