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domingo, 14 de junio de 2026

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"AÑO 1841: MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS, INSTRUCCIONES PARA APLICAR A LOS TRABAJOS PREPARATORIOS PARA LA SIEMBRA EN LOS CAMPOS ESPAÑOLES". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: 

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1841):

- AÑO 1841: Gaceta de Madrid: núm. 2268, de 03/01/1841, páginas 3 a 4. AGRICULTURA, (MANUAL) DE LA SIEMBRA. Ahora que la estación es oportuna, será bien decir algo sobre el preparar la tierra y el sembrar los granos. Y lo vamos a hacer con lisura y concisión, sin hojarasca, y a la española, llamando al pan pan, y al vino vino. Otro día hablaremos sobre la vendimia y lagares, advertencias que también llegarán a tiempo.

- No se crea por eso que estaremos escasos de noticias o de doctrina; procuraremos decir mucho en pocas palabras. Una página bien aprovechada, vale más que un pliego de desperdicio; así como una “huebra” (espacio que se ara en un día) perfectamente cultivada, da mayor rendimiento que tres y cuatro (huebras) a la ligera; más de nuestro desempeño los lectores han de juzgar, de nuestras intenciones Dios, que las ve bien puras y bien patrióticas.

- Imposible es prescribir a cada labrador lo que ciegamente haya de hacer en su campo, porque hay tanta diferencia de terreno a terreno, que lo que a uno aprovecha, a otro daña. Es la España un abreviado compendio de todos los climas y sus gradaciones desde los fríos a los calurosos, sin tocar por fortuna en los hielos circa polares (circumpolares), ni en los ardores del ecuador. Y aun en un mismo clima o zona hay tantas causas accidentales para modificar la naturaleza de los terrenos, para hacerlos fértiles o estériles, secos o húmedos, fríos, calientes o templados, que los preceptos y consejos de la agricultura no han de entenderse absolutos, sino que necesitan acomodarse a cada situación particular.

- Así que, por más que nosotros demos reglas para el sembrar, y las variemos según la calidad y circunstancias de las tierras, nunca podrán pasar de generalidades, que cada labrador acomodará, según lo que comparando le dictare el buen sentido, a las hazas que se hubiese propuesto empanar.

- Bien aparejadas suponemos las tierras para la “sementera” (sembradura), las rejas dadas a tiempo, el estiércol convenientemente preparado y distribuido en el campo. De cada cosa de esta, trataremos extensamente por orden sucesivo en nuestro periódico; ahora las tocaremos ligeramente para llegar al acto del sembrar.

- O el campo trabaja todos los años, o bien descansa de dos años uno, o de tres dos.

- En el primer caso de sembrarse todos los años, o da dos cosechas alternando las plantas y turnando, que es cuando mayor esquilmo se saca del terreno, o no da más que una cosecha que suele ser de grano.

- Mucho se ha declamado contra el descanso de las tierras, y con razón; pero en las grandes haciendas y dilatadas labores, si no es de alabarse el cultivo de año y vez, y menos el de tres hojas, admite alguna disculpa.

- Mejor es indudablemente el continuado trabajo y la rotación de cosechas; pero esto supone mayor inteligencia, más perfeccionados instrumentos de agricultura, abundancia de estiércol y de reses que lo produzcan, y prados naturales y artificiales de que se mantengan.

- Las tierras de regadío nunca es disculpable el dejarlas descansar.

- El campo habrá recibido las rejas con oportunidad, cruzadas y dirigidas a esponjar la tierra, y destruir las yerbas. En esta disposición, y al aproximarse las aguas de octubre, es preciso estercolar.

- Los estiércoles tienen propiedades algo análogas al alimento de los animales de que proceden. El del ganado de cerda es el más frio, y se aplica a tierras ligeras.

- El boyal es craso, pesado y fresco, conviene al terreno arenisco y suelto. El caballar y mular es caliente y ligero: sirve para suelo duro, arcilloso, apretado y tenaz.

- El de ovejas, cabras y gallinas es más caliente, y se emplea en tierras calizas y frías.

- Con este conocimiento se pondrá en terrenos arcillosos y fuertes el estiércol poco hecho, especialmente si tiene paja larga; en los calizos algo más fermentado; y en los ligeros y areniscos bien repodrido. Pero siempre, y por regla general, se ha de enterrar el estiércol inmediatamente después de echado en el campo; la práctica que observan casi todos nuestros labradores de tenerlo largo tiempo en montoncitos antes de desparramarlo, es mala; la de dejarlo desparramado y al descubierto, es malísima.

- A falta de estiércol se habrán enterrado las yerbas del mismo campo, o bien se habrán quemado. Es muy frecuente sembrar plantas, para cortarlas luego y echarlas como abono: las retamas, el tojo y la aliaga, según otro día dijimos, el girasol.... ¿quién sabe cuántas ? En Italia se acostumbra sembrar maíz espeso en agosto, para cortarlo y envolverlo a principios de Octubre: con las habas se hace lo mismo en la primavera, que también se entierra la planta verde, y las judías, el mijo y otras muchas. Se entierran las plantas verdes, y cuando quieren florecer, para que así fermenten, y abonen bien. El helecho, los musgos y todo follaje se echan secos con el propio fin. Mas nunca se olvide qué los mejores estiércoles son los que proceden de sustancias animales o animalizadas, en especial para los granos. Una observación nos queda que hacer sobre abonos. Cuando los estiércoles se esparcen enterizos y poco repodridos en tierras fuertes, cultivadas a año y vez, resulta que se deshacen tan lentamente, que poco aprovechan al trigo allí sembrado, y que en el año siguiente de barbecho es cuando están en disposición de dar beneficio a las yerbas, que naturalmente salen, perdiéndose así malamente una cosecha de grano, fácil de haberse logrado. Y es también de advertir que el campo para trigo no ha de estar estercolado con exceso.

- El disponerse a sembrar ha de ser cuando se acerquen las lluvias en fines de Setiembre y en todo octubre, y aún más tarde, según el temperamento del país; la regla es al caer la hoja de los árboles.

- Decían los antiguos que el centeno se ha de sembrar en lodo, la cebada en polvo, y el trigo en todo. Sin embargo, lo mejor es que ni esté la tierra muy seca, ni muy mojada; después que se arare ha de quedar jugosa, mullida y desmenuzada, por donde conviene que antes haya llovido algo.

- El terreno arcilloso necesita estar mojado o trabajarse en tiempo blando, porque de otro modo lo penetraría con mucha dificultad la reja. El arar fuera de ese caso la tierra arcillosa sea en días serenos siempre que se pueda. Y es señal de bonanza el ver los hilos de las arañas por los campos, pues nunca empiezan a hilar sin que esté sentado el tiempo. Cuando se barrunta lluvia se envuelve la semilla, en llegando el agua de veras, se suspende toda labor de siembra, y lo mismo cuando hay nieve. Al ir a meter la reja en el campo se habrá llevado y desparramado el estiércol, que quedará con los caballones de los surcos enterrado. Del arado y sus varias clases no hablaremos hoy, porque es punto que requiere él solo uno y aun varios artículos; tanto es lo que se ha discurrido y adelantado en el extranjero con respecto a este primero y más importante instrumento de la agricultura.

- El arado común o timonero es el único que se usa en nuestras provincias, más perfeccionado en unas que en otras; cuánto nos falta que andar todavía para ponernos en disposición de sacar todo el partido con que nos brinda la fertilidad de nuestro suelo privilegiado. Los surcos han de ir más o menos hondos según sea la calidad y naturaleza de cada terreno. A veces la capa fértil tiene bastante profundidad, y entonces no hay inconveniente en revolverla bien; otras veces es somera esa capa, y debajo hay tierra arenisca, o bien arcillosa, y en tal caso el ahondar es sacar lo malo a la superficie, y esterilizar el terreno. Pero téngase presente que aun así él daño es pasajero, pues las labores sucesivas, el desmenuzado y los abonos mejoran aquel campo, y a la larga se logra la recompensa. En general la primera reja, de alzar, debiera ser la más honda; las de binar y terciar más superficiales; este es el orden más beneficioso, pero también el que más trabajo da en la práctica, y el que rehúyen los labradores.

- No es indiferente la dirección de los surcos o besanas, ni tampoco su longitud y extensión.

- En tierras frías y llanas la dirección de Norte a Mediodía es la mejor, pues proporciona la acción del sol sobre las plantas; debiéndose tirar generalmente a guarecerlas de las impresiones de frío y calor que puedan perjudicarles.

- Los surcos muy largos fatigan al ganado, y aunque adelantan algo más la faena, conviene no darles sino una mediana tirada, que es buena economía, porque descansan los animales, y el gañan hace más igual la labor.

- Mucho ayuda el que el arado esté en manos que lo sepan manejar.

- Cuando hay alguna desigualdad en el terreno, debe empezarse a arar por las hoyadas. En las laderas han de ir los surcos al través, cortando el declive; y en los cerros redondos han de ir suavemente arqueados, y aun en espiral o culebreando. En ello hay ventaja para facilitar la labor, para aprovechar las aguas, para contener la tierra y para abrigar las plantas.

- Labrada la tierra se desterrona y desmenuza, ya con la rastra de diente, ya con la azada, y luego entra el escoger la semilla. Esta ha de ser la mejor que se pueda, de calidad, de peso y de sazón. Nunca darán los labradores bastante importancia a la advertencia que aquí les hacemos. Algunos la van escogiendo en mies de pie de entre las macollas más lozanas, y de ellas las espigas del centro en campo no muy cargado de estiércol, y las guardan por separado sin desgranar, y no en silos ni sótanos, sino en graneros altos y ventilados. Así es como se propagan las buenas castas, y a veces se consiguen variedades aún más apetecibles. Cuando son muy extensas las labores, y no consienten tanto esmero, téngase a lo menos el cuidado de separar en la era el grano más pesado, lo cual se ve al aventar, porque cae derecho y resiste más al viento. Y es condición que no le haya llovido durante la trilla ni la avienta.

- Las simientes dudosas deben probarse con anticipación. Al efecto se rocían con agua tibia y se ponen en paraje abrigado para ver si germinan bien, o se meten en un trapo o bayeta húmeda, o en fin se siembran entre basura o estiércol no muy fuerte. Por el número de granos que brotan se juzga aproximadamente de la calidad de la simiente que se trae entre manos. Conviene renovarla de tiempo en tiempo, y será cuando se advierta que el grano va desmejorando y no antes. La nueva simiente ha de venir de terreno análogo al que va a ocupar, y en todo caso de temperamento más frío a más caliente, y no al revés, porque lo llevaría mal.

- Todo preparado para la siembra, bueno el tempero y con esperanzas de lluvias, es acertado poner en agua la simiente veinte y cuatro horas antes de usarla, para que con mayor prontitud germine y se desarrolle. Si en el agua se echa estiércol o lejía, tendrá el embrión más fuerza y la planta mayores medros, con más recio tallo y raíces. Y si se pusiese hollín en el agua, y mucho mejor cal, de modo que forme una lechada clara, morirán los insectos que tuviese la simiente; y esta se preservará de los gorriones y otros pájaros que se la comen si no está bien enterrada en el campo. Por supuesto que los granos de trigo que sobre nacen en el agua deben quitarse porque están vanos y no han de producir. El sembrar es de cuatro maneras: a puño, a golpe, a chorrillo, y con sembradera. Unas veces se siembra sobre los surcos abiertos, y otras después de allanado el campo con el pasar de la grada, ya de dientes, ya de cota o con ramas, que lo van igualando.

- El poner la simiente a golpe o manteada es para las habas, guisantes y otras legumbres. La sembradera es originaria de España, invención de nuestro compatriota Lucatelo, fue ensayada en su tiempo en el sitio del Retiro en Madrid con general aplauso, mas no pasó de ahí, sino que, enviado un modelo a Inglaterra, sirvió para que allí se modificase de diferentes maneras y tamaños, y que en Polonia y en Francia la adoptasen, llegando a un grado considerable de perfección. Tiene sin embargo como todas las cosas, algunas dificultades a vueltas de sus ventajas; y es preciso que nuestros labradores se decidan a entrar en mis esmerados sistemas de cultivo, si han de avenirse a emplear cualquiera de las muchas variedades de sembraderas que hoy se conocen en el extranjero. A su tiempo las daremos a conocer, porque no desesperamos de ver introducida tarde o temprano toda clase de mejoras en esta querida y desgraciada patria.

- La siembra a chorrillo es recomendable, especialmente en países templados y cálidos, porque el poner un reguero claro en el surco deja desahogo a las plantas, circulación al aire, espacio para las escardas, y beneficio a la tierra, economizando semilla. Esto se hace a mano, otros con más esmero usan una botella, cuyo tapón de corcho tiene un taladro con un cañón de pluma por donde cae el grano.

- En Madrid se propuso años pasados aplicar a la esteva o mancera del arado una sembradera sencilla, que al abrir el surco fuese haciendo el oficio de la botella, y este pensamiento nos parece acertado y digno de la atención de los agricultores no vulgares. Verdad es que en algunas de nuestras provincias litorales ya se hace uso de esas sembraderas de un solo reguero, traídas de fuera al país donde fue su invención y nacimiento.

- Finalmente el sembrar a puño es lo más usado entre nosotros; para ello se requiere mucho tacto y habilidad, pues los resultados son importantes y se ven en la era. El desparramado del grano ha de ser uniforme en cada terreno, aún que más espeso en unos que en otros. Al efecto es bueno dividir el campo en fajas o amelgas, calculando la simiente necesaria para cada una y separándola; si el sembrador ha padecido algún error en la primera, lo rectifica y toma el pulso para las sucesivas. Y esté el dueño presente, o de sus vueltas a menudo, porque como dice el insigne Herrera, padre de la moderna agricultura, no solo española, sino también europea, muchas veces donde ha de sembrarse una fanega, no ponen los gañanes media, ni acaso un celemín, y luego achacan la pobreza del campo a que se ahogó la simiente, o que la quemó el hielo, o que con el grande sol se secó, o que se la comieron pájaros.

- El trigo trechel o rubio quiere tierras gruesas, calientes, llanas y despejadas; el (trigo) arisprieto se huelga en las laderas y parajes ventilados; y el (trigo) blanco o candeal sufre mejor tierras frías, ligeras, sombrías y húmedas. La cebada se da en tierras medianas sueltas y algo secas, no gredosas o arcillosas ni húmedas. Y el centeno prefiere los terrenos templados, elevados, ligeros y flacos, resiste al frio, pero ha de sembrarse temprano para que no lo sobrecojan las heladas sin estar algún tanto crecido y fuerte.

- En cuanto a la cantidad de simiente, el trigo candeal ha de estar más ralo que el trechel, porque abija más, y necesita espaciarse. La opinión general de los labradores es que, en las tierras fértiles, recias y bien abonadas, debe echarse más simiente, que en las endebles y flacas, lo uno para que salga mayor número de plantas, y lo otro para que estas sofoquen a las malas yerbas.

- En buenos principios debiera hacerse todo lo contrario, pues el suelo de mayor vigor y sustancia cría las plantas con más pujanza y lozanía, haciéndoles ahijar, encepar y amacollar más, y tomar mayor extensión. Si allí se ponen más plantas de las que caben y pueden vegetar con holgura, se encogen, se sofocan mutuamente, se ahítan por falta de sol y ventilación, y vienen a dar mucha paja, y poco y mal nutrido grano por todo producto.

- Al explicarnos así, digamos también, que el sembrar claro en tierras jugosas y fértiles tiene su reata, y que algunos labradores se han arrepentido de haber hecho caso de los que se lo aconsejaban, pero es porque no tomaron más que la mitad del consejo. A nadie se le oculta que el mismo vicio del terreno arroja muchas yerbas, y que allí debe acudirse con el cuidado y el menudear con las escardas, ya a mano, ya con rastros y extirpadores bien llevados, que así únicamente es como se logran buenas cosechas por efecto del esmerado cultivo, y los milagros en agricultura y en todas cosas los hace el trabajo, que no la pereza.

-  ¿Pues que diremos de lo que en Andalucía se llama sembrar al pelo, que no hemos querido mencionarlo entre las otras maneras de siembra? En un terreno completamente erial con sus yerbas y matojos, y sin preparación alguna, echan a puño la simiente, y luego le dan una reja o vuelta de arado con que la entierran. ¿Es esto cultivar? Verdad es que no suelen hacerlo sino cuando les ha sobrado semilla, hay tiempo favorable, y están holgados hombres y ganado; pero aun así ¿qué es lo que se deduce de semejantes costumbres? Que, si es un bien el que haya agricultores ricos y con bastantes medios para llevar labores en grande y en pequeño, porque son los que pueden hacer innovaciones y mejoras, que luego redunden en provecho de todos, eso se entiende cuando reúnen las cualidades de talento, educación conveniente, inteligencia en agriculturas con la posesión de las ciencias sus auxiliares, amor al trabajo, verdadera afición a las faenas rurales, patriotismo y perseverancia.

- Los cortijos y las grandes fincas, encomendadas exclusivamente al cuidado de los mayorales y apeadores, nunca rendirán los productos de que son susceptibles, y que aun en secano y tierra caliente están ofreciendo al hombre entendido.

- Quede pues sentado, que en terreno sustancioso siembre espeso el que no quiera, o no pueda escardar y limpiar el campo a su tiempo; el que tuviere voluntad y medios de hacerlo, siembre claro, y nos dará las gracias.

- En toda siembra temprana de otoño, como que el terreno conserva más calor y las plantas han de germinar pronto, puede echarse algo menos de simiente que en las tardías, porque casi toda se aprovecha.

- Hay ocasiones en que se siembra grano, especialmente de centeno, cebada y avena, para que en alcacer lo pasten ganados, y aun para enterrar las cañas antes de granar que abonen el campo; entonces está bien y no ofrece disputa el sembrar muy espeso.

- Hase de poner húmeda la semilla en tierra porque viene mejor; y así, sea que esté remojada en agua clara, o en disolución de hollín, lejía o cal, se cuidará de que no haya llegado e enjugarse. Y también ha de tenerse presente, que entonces está como hinchado el grano y abulta más; el sembrador al advenir que le llena la mano y que corre menos, lo tomará en cuenta para compasar su marcha y acortar las amelgas.

- Echada la simiente en el campo, conviene cubrirla, pues necesita oscuridad, abrigo y defensa. Generalmente cuanto más gruesa es, mayor profundidad requiere, aunque con alguna excepción.

- Los trigos y demás cereales tienen bastante con tres a cuatro dedos: en tierra arenisca y suelta pueden ahondar más que en la arcillosa, la cual siempre es compacta y ofrece dificultades al romper del tallo de la planta y abrirse paso.

- Las simientes muy finas, como las de yerbas para prados artificiales, se cubren con solo hacer pisar por el pedazo sembrado un hato o rebaño de ganado lanar, su pisoteo les basta.

- Para el trigo, cebada y centeno, cuando está la tierra bien suelta y esponjada, suele pagarse la rastra, la grada, un rodillo, o un tablón de canto, según que el labrador observe que por uno u otro de estos medios consigue mejor el objeto.

- Si la siembra fue a surco o chorrillo, el cubrir puede ser en el mismo sentido y dirección: si se sembró a puño o a voleo, entonces es mejor llevar la rastra, tablón o lo que sea, en sentido encontrado, y cortando los surcos en ángulo recto. Mas en terrenos arcillosos y algo compactos, el modo de envolver la semilla es dar otra reja al campo, y esta es la práctica más general en España, y de seguro la mejor, solo que también es la más costosa.

- Esta última labor de la siembra se hace sin embargo con bastante rapidez, lo uno por coger la tierra mullida y recién labrada, y lo otro porque se lleva el arado liviano y somero.

- Creen algunos labradores, ¿y cómo podríamos dejar de tocar este punto? que el trigo mal cultivado y en ciertos terrenos pobres, se convierte al cabo de uno o dos años en centeno. No hay que extrañarlo, cuando es fácil que lo hayan leído en muy respetables y acreditados autores agrónomos, que en su tiempo lo creían también. Pero en realidad es un error, las ciencias naturales hacen rápidos y diarios progresos, los hechos se aumentan y clasifican, y las buenas doctrinas se robustecen. La naturaleza es mucho más grande a nuestros ojos que a los de nuestros antepasados, porque son más completos nuestros medios de observación, y acumulamos a sus siglos otro siglo más fecundo que todos; los que nos sucedan se reirán probablemente de nuestro atraso, porque sabrán mucho más. En el estado actual de la ciencia, despojada de paradojas y ceñida a la verdad, que es bastante hermosa y sublime por sí misma para necesitar de adornos fabulosos, es un absurdo el imaginar que, en el reino vegetal, como en el animal o mineral, en el orgánico como en el inorgánico, pueda jamás un género, ni aun una especie, cambiarse en otra, eso sería contra una sabia economía, y conduciría al caos de la materia. Mas como aun en el fondo de las creencias absurdas suele encontrarse un viso de razón, lo que sucede es que las especies, en las plantas particularmente, se resuelven en variedades y subvariedades muy diversas, que a la vista no conocedora se presentan sin afinidad ni semejanza. Hay más, y es que cuando de un género hay especies, o de una especie variedades sembradas a corta distancia, lleva el viento el polen de unas a otras flores, y las fecunda indistintamente, resultando frutos y granos cruzados bastardeados y defectuosos.

- Así degeneran las castas; y, por otra parte, del mismo modo que una variedad mediana de trigo se abulta y mejora en tierra pingüe y sustanciosa, así se achica, por el contrario, se depaupera, y afea en terruño flaco y estéril, y sigue de año en año deteriorándose hasta ponerse desconocido, y hasta desaparecer, que es el no dar semilla. Esta desmejora del trigo, esta especie de degradación, esta causa, es, o la del cruzado en la incubación de las flores, lo que ha dado lugar a la fábula de su conversión en centeno; tan fábula como la de otras trasformaciones de plantas mal observadas y creídas de buena fe; siendo bien cierto que poco tardarán en encontrar el desengaño los que sin prevenciones y con recta intención y sana conciencia lo buscaren.

- Para conclusión de este artículo de la siembra, nos resta decir que toda mejora exige aplicación y cuidado, y que no es fácil que la emprenda quien no tenga fundada esperanza e ilustrada convicción. Mas es, el que a ciegas se arrojase en ese camino, fundado sería el temor de que se perdiese. Es preciso saber comparar, empezar ensayando, e ir poco a poco venciendo obstáculos, hasta adquirir posesión de las buenas prácticas usadas por otros, en distintos países, y aconsejadas por la razón. El que no compara, ¿Cómo entrará en innovaciones? El que no hace cuantas minuciosas y exactas, el que se contenta con el poco más o menos, ¿Cómo conocerá lo malo, lo mediano y lo bueno? El escudarse con sus cultivos en grande escala, para desechar toda idea de progreso, es quedarse atrás y pronunciar su propia condena. Cuando no hay arte que no se perfeccione, cuando la agricultura bien entendida enriquece a otras naciones de suelo menos fértil, cuando aún entre nosotros hay quien se aplica y adelanta. ¡Tristes de los que se duermen en la confianza de sus extensas posesiones y no tratan de adelantarías! De lo grande y de lo pequeño saca partido el agricultor industrioso y diligente: lo mucho, si se beneficia mal, da menos que lo poco cuando está bien cultivado. También lo mucho aprende a manejarlo, a subdividirlo y a aprovecharlo el que madruga, el que estudia, el que trabaja.

- El cultivo de un campo de trigo, de centeno, de cebada, o de avena, debe ser el mismo que el de una huerta donde se siembran, se cuidan y se alternan las legumbres, los pastos y los granos.

- Esas huertas de Valencia y Murcia, esos hermosos pedazos de regadío que consuelan la vista y ensanchan el corazón en diferentes puntos de España, llevan cultivos que podemos enseñar con orgullo a los extranjeros, y que debieran servir de estímulo y de modelo a todos nuestros hacendados y labradores. ¡Que falta el agua en los demás puntos, que se secan las plantas, que son inseguras las cosechas! Cierto; pero a eso es a lo que ha de buscarse el remedio.

- Mucho de arbolado, mucho de sembrar plantas de abono, mucho de ir ganando terreno sobre la esterilidad presente, mucho de trabajo y de constancia; y no querer hacerlo todo de una vez, que las mejoras siempre son progresivas y paulatinas. En una palabra, lo estéril de hoy ha de irse convirtiendo en productivo para mañana, y esas tierras de secano tan áridas y despreciables, han de adquirir humedad con la multiplicación de árboles, sustancia con las plantas reparadoras, fertilidad con el buen cultivo; han de irse aproximando en cuanto posible sea a la huerta que tiene el agua a su disposición. Y también hay plantas útiles que aguantan la sequía; nosotros las iremos dando a conocer.

- El agricultor ha de mirar muy lejos, ha de pensar no solamente en sí, sino también en sus hijos y descendiente, elevando sus miras es como únicamente conocerá los secretos de la agricultura, y fomentándose a sí mismo dejará en buen camino a los que le sucedan, con el placer y la satisfacción de haber contribuido más que otros a acrecentar la prosperidad, el crédito y el poder del país. (Semanario popular).

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel. 

miércoles, 10 de junio de 2026

"HISTORIA DEL CULTIVO DEL CACAHUETE EN LA HUERTA DE VALENCIA Y DESPUES EN FRANCIA".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"EL CULTIVO DEL CACAHUETE, IMPORTADO Y EXPERIMENTADO SU CULTIVO CON GRAN APRECIO EN LA HUERTA DE VALENCIA, FUE IMPLANTADO EN FRANCIA". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: Crónicas históricas de 1803, 1830, y 1858 sobre la introducción de los cultivos de maní (cacahuetes) en España y Francia.

- Los cacahuetes nombrados por Lineo con el nombre científico de “arachis hipogea”, fueron importados desde el continente de América meridional (México) a Valencia (España) por el Ilustrísimo Sr. Dr. Don Francisco Xavier Fabián y Fuero (1719-1803) Arzobispo de Valencia (1773-1795), quien autorizado por el Rey Carlos III, formó en Puzol un jardín botánico para conocer las plantas y sus virtudes.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1.º, con fecha del año 1803):

AÑO 1803: Mercurio de España, 6/1803, página 86. CULTIVO DEL CACAHUETE.= Apenas llegaron a saberse en Francia las observaciones y ensayos hechos y publicados por D. Francisco Tabares de Ulloa, Canónigo de la Iglesia Metropolitana de Valencia, con el cacahuete o maní de América, cuando entre otros, el Prefecto que era entonces de las Landas, persuadido de las ventajas y utilidades de esta planta, trató de extender su cultivo en aquel departamento; para ello entabló inmediatamente correspondencia con Tabares, le pidió semilla, modelos de las máquinas y demás con que beneficiaba éste precioso fruto; y Tabares, que en sus incesantes tareas y descubrimientos no lleva otras miras ni otro interés, que el del bien público, se lo facilitó todo; y de resultas ha recibido dos cartas, una del referido Prefecto, y otra del actual, en las que se ve que el cultivo de esta planta hace allí progresos, y se espera sacar utilidad.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 2.º, con fecha del año 1830): 

- AÑO 1830: El Correo (Madrid). 29/9/1830, n.º 347. ECONOMIA RURAL.= Sobre las ventajas y las cualidades del aceite de cacahuete (arachis hípopogoea); por Mr. Bonafons:

- El cacahuete es indígena del Brasil y del Perú, de donde se trajo a España y después a Francia. Para cultivar esta planta es preciso tierra ligera y un poco húmeda.

- Resulta de los experimentos de Mr. Bonafons sobre el cultivo del cacahuete:

- 1.º Que las semillas separadas de su vaina crecen más pronto que cuando se siembran sin hacer esta operación.

- 2.º Que sembrado en el mes de mayo no suele florecer hasta el mes de agosto, y no se puede hacer la cosecha sino en el mes de noviembre.

- 3.º Que el producto de esta planta depende sobre todo de la naturaleza del terreno, puesto que cultivada en grande en un terreno de mediana cualidad no produce más que 15 por 100, en tanto que cultivada en los jardines su producto es dos o tres veces más considerable.

- 4.º Que una de las principales causas que se oponen a la introducción de esta planta en nuestra economía rural es la dificultad que hay en separar los granos de su vaina.

- 5.º Que el aceite de cacahuete, aunque de cualidad inferior al de oliva, excede en sabor a los aceites de nueces y de nabina.

- 6.º Y, por último, que con los granos del cacahuete se puede hacer una pasta, que desleída en agua azucarada forma una emulsión u horchata muy agradable. (Annales de la société d'Horticulture, abril 1829).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 3.º, con fecha del año 1858):

- AÑO 1858: Gaceta de Madrid: núm. 223, de 11/08/1858, página 4. ESTADÍSTICA AGRÍCOLA. ACEITE DE CACAHUETE. Entre las semillas que en España producen un aceite de calidad bastante parecida, y superior al de la oliva, figura el extraído del cacahuete, nombrado por Lineo “arachis hipogea”, en muchas partes de América “maní”, y por D. Casimiro Ortega, cacahuete.

- Esta legumbre se cría en toda la América meridional, habiendo sido trasladada a España hace unos 60 años por el Excmo. é Ilustrísimo Señor D. Francisco Fabián de Fuero, Arzobispo de Valencia, quien autorizado por el Rey Carlos III, formó en Puzol un jardín botánico para conocer las plantas y sus virtudes.

- El descubrimiento de la propiedad oleaginosa de esta semilla se debió a una casualidad, pues habiendo querido tostarla un aficionado para ver sí se podía hacer con ella chocolate, notó, que al examinar si la pasta estaba en disposición de usarse, el papel en que se colocó estaba lleno de aceite o manteca. Trató de averiguar si efectivamente contenía aceite, y la operación dio por resultado tres onzas de este líquido por cuatro de fruto; de las demás pruebas que se hicieron (en 1798), resultó que daba una luz clara (para alumbrar) sin tufo, y que los huevos que se frieron en él, estaban tan suaves y mantecosos que aventajaban a los compuestos con el (aceite) de oliva.

- Los químicos y principales personas de Valencia, han reconocido que el cacahuete puede dar las tres cuartas partes de aceite del peso de la legumbre.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

- El Arzobispo Don Francisco Xavier Fabián y Fuero (1719-1803); nació el 7 de agosto de 1719 en Terzaga (provincia de Guadalajara), pueblo del Señorío de Molina de Aragón, en la Diócesis de Sigüenza, España. 

Carlos III de España, mediante la “Cédula Real”, fechada en Madrid el 24 de marzo de 1764, y dirigida a la Santa Sede Apostólica para el obispado de Puebla, que se encontraba vacante desde noviembre de 1763, siendo promovido Don Francisco Xavier Fabián y Fuero, para el mencionado obispado de Puebla por S.S. Clemente XIII, mediante su bula del 8 de febrero de 1765.

- Don Francisco Xavier Fabián y Fuero, llegó a la ciudad de Puebla el 4 de junio de 1765, tomando posesión de su diócesis el 13 de julio de ese mismo año, por poder otorgado al Sr. Dean, de la S. Catedral Angelopolitana: Dr. Francisco José de Borja y Larraspuru.

- El 5 de marzo de 1773, Don Francisco Xavier Fabián y Fuero desde el Santuario de San José de Chiapa, comunicó al Venerable Cabildo Angelopolitano su traslado al Arzobispado de Valencia, en España (anteriormente fue promovido al Arzobispado de México, dignidad que no aceptó), despidiéndose, consentida y paternal benevolencia del mismo Venerable Cabildo, del Clero y de los fieles de su amada Diócesis Angelopolitana, a la que gobernó con singular acierto e infatigable celo Pastoral por espacio de 8 años y 7 meses; el 24 de ese mismo mes ya en camino a su nueva sede en la villa de Xalapa, Veracruz, firmó un documento por el que nombraba como gobernadores del Obispado al M.I. Sr. Canónigo Doctoral Manuel Ignacio Gorospe y Padilla y a su Provisor y Vicario General (que un año después sería su inmediato sucesor, en la sede Episcopal de Puebla): Sr. Prebendado: Dr. D. Victoriano López Gonzalo.

- En 1780, ocupando ya la Sede Arzobispal de Valencia, cómo merecida recompensa a sus relevantes méritos fue distinguido con las insignias de Caballero, Prelado y Comendador de la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III.

- En 1795, renunció al Arzobispado de Valencia, y se retiró a la villa de Torrehermosa (provincia de Zaragoza), en el reino de Aragón, donde lleno de méritos y dando muestras de ejemplar resignación ante las adversidades de que fuera víctima, a la avanzada edad de 80 años falleció el 31 de agosto de 1803 en Torrehermosa. Se desconoce el lugar donde descansan sus restos mortales.

- EL JARDÍN BOTÁNICO DE PUZOL (1777-1824): El Jardín Botánico de Puzol (1777-1824) se encontraba contiguo al palacio arciprestal que era la antigua residencia de verano de los arzobispos valencianos. 

- El arzobispo D. Francisco Fabián y Fuero, fue uno de los responsables principales de la proyección del establecimiento en los jardines del palacio arciprestal de un jardín botánico. A partir de 1777 el Jardín Botánico de Puzol se dedicó al cultivo de plantas medicinales y a la aclimatación de especies vegetales exóticas, semillas y plantas americanas, procedentes del Real Jardín Botánico de Madrid, y principalmente de especímenes importados directamente desde sus países originarios, sobre todo de México, el arzobispo aprovechó la circunstancia de que anteriormente a ser nombrado arzobispo de Valencia había sido obispo en Puebla de los Ángeles, Nueva España (México) desde 1762 a 1772, lo que le brindó los contactos necesarios para hacerse enviar desde su anterior diócesis en Puebla, directamente a su jardín de Puçol, una gran cantidad de semillas y plantas americanas que eran aclimatadas y cultivadas en el jardín.

- Tras el cultivo puramente agrícola y agrónomo, una parte de las actividades habituales del Jardín Botánico de Puzol, era la enseñanza y la divulgación científica sobre las observaciones empíricas y agronómicas, e impartir las técnicas y prácticas más adecuadas para el cultivo de cada especie. En este caso que nos ocupa en este artículo fue el cultivo del maní, al que denominaron en el Jardín Botánico de Puzol con el nombre de cacahuetes, y destacada especie de gran consumo en la Comunidad Valenciana, a partir del trabajo de introducción del Jardín Botánico de Puzol .

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Sendra Mocholí, Cristina: “El Jardín Botánico de Puçol (1777-1824). Un jardín botánico del último tercio del siglo XVIII”. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia Serie D (Revista). CSIC-UV - Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (IHMC). Universidad de Valencia.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: "EXQUISITOS CACAHUETES (CACAUS) VALENCIANOS DE COLLARET TOSTADOS AL HORNO CON SAL O SIN SAL".

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel. 







"AÑO 1871: DESCRIPCIÓN DE LOS SALONES REGIOS DEL PALACIO DE LOS CONDES DE CERVELLÓN EN LA CIUDAD DE VALENCIA".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA HUERTA HISTÓRICA DE VALENCIA, SUS PUEBLOS Y LA CIUDAD CAPITAL. 

"AÑO 1871: DESCRIPCIÓN DE LOS SALONES REGIOS DEL PALACIO DE LOS CONDES DE CERVELLÓN EN LA CIUDAD DE VALENCIA". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: Crónica histórica sobre la historia, la descripción y detalles del Palacio de los Condes de Cervellón en el año 1871

EXPOSICIÓN: Frente al Convento de Santo Domingo situado en la plaza de Tetuán de la ciudad de Valencia, se halla el histórico Palacio de los Condes de Cervellón, el cual es un edificio de singular importancia para la historia moderna y contemporánea de España y Valencia. 

- En el año 1810 fue derribado el Palacio del Real de Valencia, y a partir de esa fecha el Palacio de los Condes de Cervellón, pasó a convertirse en la residencia oficial de los monarcas en sus visitas a Valencia. Una de estas ocasiones, como ejemplo fue el año 1814, el palacio acogió la estancia de Fernando VII, engalanándose al efecto con arcos de triunfo, alegorías y retratos del rey, en el palacio firmó el decreto que disolvía las Cortes y derogaba la Constitución de 1812, y años más tarde, en 1840, su esposa María Cristina abdicó aquí de la regencia.

- El edificio del Palacio, fue construido en el siglo XVIII por los condes de Cervelló, señores de Oropesa del Mar, en la actualidad del siglo XXI sólo la fachada se conserva con su aspecto original, flanqueada por dos torres. El palacio alberga el Museo Histórico Municipal de València, el Archivo Municipal de València y la Biblioteca Municipal Serrano Morales.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1871):

- AÑO 1871: La Época (Madrid. 1849). 5/9/1871, n.º 7.390.

- ALOJAMIENTO DEL REY EN VALENCIA.= En la plaza que oficialmente se llama ahora de Tetuán, pero que para el pueblo valenciano no ha perdido todavía su antigua denominación de Santo Domingo, y frente al convento de predicadores que le dio nombre, convertido por las vicisitudes de los tiempos en el palacio de la capitanía general, destacase en el prolongado frente de casas que sombrea una alameda de esbeltos ailantos, un edificio de mayores y más regulares proporciones que los demás, en cuya blanca fachada, compuesta de dos torres no muy altas, y un cuerpo central más bajo que entre ellas corre, se abre en tres filas una serie de balcones que, con los hierros y las persianas pintadas de vistoso color verde, le dan el alegré aspecto de una quinta o villa italiana. Aquella casa, que si por la sencillez no puede aspirar al pretencioso dictado de palacio, por su severa y aristocrática elegancia, indica que no es una vivienda vulgar; pertenece a la familia de los egregios condes de Cervellon, habiendo adquirido en Valencia justa celebridad en el presente siglo, por haber servido de morada varias veces a las personas reales en sus visitas a esta ciudad, y pudiera aspirar legítimamente a mayor fama, pues ha sido teatro de acontecimientos de primera importancia en nuestra moderna historia constitucional. Allí se alojó Fernando VII al regresar de su cautiverio el año 1814, y en aquellos alegres salones, iluminados por el radiante sol de abril, se trabaron las negras intrigas que a su alrededor se agitaban para destruir el régimen constitucional. 

- Allí le fue presentada al rey la célebre exposición de los diputados arrepentidos, llamada de los persas, en la que se pedía la disolución de las Cortes; allí el general Elío, al frente de la oficialidad del segundo ejército, ofreció al monarca el apoyo de las bayonetas para destruir la Constitución, y allí, finalmente, firmo el ingrato Fernando el decreto de 4 de mayo, que acabó por entonces con el régimen liberal, y quiso borrar de la historia nuestro primer período constitucional.

- Pero la historia tiene crueles compensaciones. En ese mismo palacio, donde el rey Fernando borró tan fácilmente de una plumada las libertados populares, su viuda, la reina Cristina, apuró el cáliz del dolor; tuvo que renunciar a su poder, apartarse de sus tiernas hijas y huir al extranjero. ¡Tristes lecciones de la veleidad de la fortuna!

- Había estado en Valencia doña Cristina de Borbón en compañía de sus padres cuando vino a casarse con el rey, pero entonces no se hospedó en casa de los condes de Cervellón, sino en el palacio de la Capitanía general, ahora casa del Sr. Campo. ¡Qué entusiasta ovación tuvo entonces la joven princesa! ¡Cómo triunfaban su espléndida belleza y su juventud! ¡Y qué contraste con aquellos días presentan los amargos que pasó en Valencia en 1840, en esos salones que hoy se disponen nuevamente para recibir a otro monarca!

- Doña Cristina vino con sus dos hijas, la reina Isabel y la infanta Luisa Fernanda, a fines de agosto, desde Barcelona.

- Su poder estaba en la agonía; Espartero y los progresistas triunfaban en toda la línea. En Valencia no encontró la reina Gobernadora más que soledad y abandono. Una serenata que quisieron darlo los moderados, la tuvieron que prohibirla los ministros en vista de la actitud hostil del pueblo. La reina madre pasaba las horas llorando, y sus hijas, tiernas niñas de diez y de ocho años, ignorantes de los peligros, pasaban el día jugando en el jardín del Real. De allí llevo la reina Isabel un pequeño pie de naranjo al huertecito que hay en la casa de Cervellón; con sus propias manos abrió un hoyo y lo plantó para memoria. Hoy es un hermoso árbol, que se cubre todas las primaveras de aromático azahar y después de doradas naranjas.

- Estalló el pronunciamiento de setiembre, el gobierno de la reina madre perdió toda autoridad, y el día 16 de setiembre, sucumbiendo ante sus adversarios; doña Cristina encargó la formación de ministerio a Espartero. Este entró en Valencia en 7 de octubre. ¡Qué ovación! ¡Qué frenesí! El popular general se alojó en casa del marqués de Mascarell, a las espaldas del alojamiento regio, y cuando pasaba a palacio para el despacho, el pueblo le seguía y le aclamaba ante los mismos balcones de la majestad humillada. La situación era insostenible; el día 12, la reina Gobernadora presentó su renuncia al ministerio, y aquella noche acudían las autoridades, las corporaciones, las personas notables a la regia cámara, a oír la lectura de aquel documento que daba final poder de doña Cristina de Borbón.

- Fallaba otro trance amargo, de que también fue teatro esa casa, lugar de tantas peripecias; la reina madre, con el corazón desgarrado, se separó de sus hijas, que apenas comprendían lo que pasaba, y el día 17 se embarcaba en el Grao, a bordo del vapor Mercurio, qué la llevaba al extranjero.

- El día 28 las dos tiernas hermanas, solas y tristes, marchaban a Madrid. Cuatro años después. Cambiada la situación política, María Cristina, de regreso del extranjero, era recibida con vítores y flores en Valencia.

- La reina Isabel no regresó á esta ciudad hasta junio de 1858, entonces se hospedó también en el palacio de los condes de Cervellón, y fue obsequiada con brillantísimos festejos.

- Otros personajes de la familia real ha hospedado también ese favorecido edificio en 1852; si mal no recordamos, fueron sus huéspedes el duque de Montpensier y la infanta su esposa, y algunos años después dio alojamiento al príncipe Adalberto de Baviera.

- Hoy, dando un nuevo ejemplo de la inconstancia de la suerte, se honrará con la presencia del rey Amadeo. El duque de Fernán-Núñez, uno de los ilustres miembros de la antigua nobleza que con más simpatía han acogido a la dinastía nueva, ha puesto a disposición del monarca esta histórica morada, que hemos visitado, para poder satisfacer la curiosidad del público.

- No vamos, sin embargo, a describir detalladamente todos los aposentos de este gran edificio, del que viven alojados sus dueños, razón por la cual no está decorado con el lujo de los aristocráticos palacios, ni el gusto moderno ha introducido en él las reformas que contribuirían a embellecerlo.

- Espaciosas salas modestamente adornadas; grandes salones que recuerdan el estilo del primer tercio del siglo, y algunos mueblajes y adornos modernos, son lo que componen el palacio, donde se alojará esta tarde D. Amadeo. 

- La escalera que es ancha, de losetas de mármol y peldaños de madera, está a la derecha del patio de entrada, y da acceso a las habitaciones por una sencilla sala con antiguas sillas de madera, per la cual se penetra a los apartamentos situados sobre la plaza de Tetuán, que ocupan la extensa fachada del palacio. Dos grandes salones en el centro y dos gabinetes a los extremos, ocupan aquel extenso espacio. El primer gabinete, que comunica con la sala de entrada, está decorado con una sillería blanca y azul, cuyos colores lucen también los cortinajes del balcón y de la puerta de entrada al primer salón, los lienzos de esta estancia presentan algunos paisajes de capricho pintados al temple, y se halla adornada con cortinas y muebles blancos y oro con sedería roja. Sobre dos consolas de mosaico se levantan grandes espejos y pendían del lecho dos arañas de cristal para alumbrar el salón.

- En los ángulos se hallan colocados grandes macetones, y el suelo de este, como de las demás salas, está pavimentado con azulejos de la industria valenciana, siendo blancos con una cenefa los de este primer salón.

- En el segundo, que cómo el anterior recibe la luz por tres de los balcones de la frontera, se ha colocado una elegante sillería de los colores blanco, oro y verde, que se hizo la última vez que doña Isabel II se alojó en el palacio. Entre dos balcones que dan al patio interior hay una gran chimenea de mármol blanco, que en invierno templa la atmósfera del salón, iluminado como el anterior por dos grandes arañas; y completan el decorado dos consolas con espejos y adornos de bronce, que forman juego con el reloj colocado sobre la chimenea, y grandes floreros de cristal azul colocados en los cuatro ángulos del salón. El pavimento, de azulejos blancos, tiene en el centro una bonita marina de buen gusto, y las paredes están decoradas con una pintura monumental hecha al temple.

- El gabinete, colocado al extremo de la fachada, presenta mejor adorno que las anteriores piezas. Está decorado con una elegante sillería oro y azul, con su chimenea de mármol blanco, sosteniendo jarrones de porcelana, y en el centro se ve un bonito tocador de mosaico. Una araña de cristal y oro adorna la estancia, en la que hay colocada un cuadro que representa a Nuestra Señora del Buen Aire de Caller. Ahora se ha colocado bajo este cuadro el retrato del rey.

- Desde este gabinete, que con los salones forma un agradable y vistoso conjunto, se penetra por una puerta surtidor, en un pequeño despacho preparado para el monarca. Las sillas se hallan vestidas de terciopelo con un lindo dibujo de varios colores; sobre uno de los frentes hay un bonito “secretaire” de ricas maderas y en el centro la mesa-despacho.

- Algunos retratos de hermosas damas pertenecientes a la familia de los condes de Cervellón, cubren las paredes, y en uno de los ángulos se encuentra un velador de nogal, tabla de mármol blanco y embutidos de bronce, que al ningún mérito tiene como objeto de arte, es un mueble histórico según revela la inscripción que grabada sobre una chapa de cobre hay en el reverso de su mesa. Dice así la inscripción: «En 12 de octubre de 1840, en este gabinete, alrededor de este velador, tuvieron una conferencia que duró cuatro horas doña María Cristina de Borbón, como reina Gobernadora, el Excmo. señor duque de la Victoria, el Excmo. Sr. don Manuel Cortina y el Excmo. Sr. D. Pedro Chacón, ministros en aquella época, en la que trataron si la regencia debía ser trina o única.

- La reina Gobernadora mandó suspender la sesión hasta la tarde, y citó a los ministros para las seis de la misma, a la que acudieron, y se encontraron la renuncia de tutora y gobernadora del Reino, la que a presencia de los mismos firmó sobre este velador, cuya renuncia se leyó por la noche a todas las autoridades, corporaciones y personas visibles de esta ciudad por la misma reina viuda, y fue comunicada y publicada en la Gaceta por el Excmo. Sr. D. Manuel Cortina al día siguiente”.

- En esta pieza se ha colocado la copia del Pasmo de Sicilia pintada por el Sr. Bonilla.

- Contiguo al pequeño despacho, con el que se comunica por otro surtidor, hállese el salón dormitorio, decorado con una caprichosa pintura al temple, más rica que la de los demás aposentos, representando varios pasajes mitológicos, como Apolo y Dafne, Paris y Venus, el robo de Europa, el buitre desgarrando las entrañas de Prometeo, y otros varios asuntos.

- Las colgaduras y sillería son de seda amarilla, y tras una caprichosa columnata que forman un dosel, a uno de cuyos lados se halla un Cristo y un reclinatorio, se oculta una espaciosa alcoba, destinada ahora a dormitorio regio.

- Sería muy largo hacer la descripción de las demás piezas del edificio, pero otro mueble que encierra también un notable recuerdo de los sucesos que antes hemos indicado, nos mueve a hablar de otro departamento interior. 

- Es este, la sala de billar, modestamente decorada y donde existe un antiguo retrato de D. Alemán Carroz, hijo del conde alemán que vino a España pon Carlos V, que le armó caballero siendo el fundador de la casa de Nules. El billar recibe la luz de una galería cubierta que da sobre un jardín interior, con grandes árboles y una fuente de mármol, conservando todo el carácter de los antiguos huertos de las grandes casas de otra época. Aquí es donde está el naranjo de Isabel II.

- El mueble a que nos referimos se halla en un pequeño gabinete inmediato a la galería, y como ella con vistas al jardín; es una escribanía de nogal con adornos de doradillo, de forma antigua y sin ningún mérito. En uno de los cinco cajones que contiene, se halla la siguiente inscripción: “En 4 de mayo de 1814, sobre esta mesa, D. Fernando VII declaró nula y de ningún valor la Constitución que se publicó en Cádiz en 1812, y firmó dicho decreto el excelentísimo Sr. don Pedro de Macanaz”.

- ¡ Quiera Dios que la casa del conde de Cervellón, testigo de tantas vicisitudes históricas, no vuelva a ser teatro de escenas que revelen una vez más las diferencias entre los monarcas y los pueblos y las luchas de los partidos!. (Las Provincias).

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

- Casa del conde de Cervellón

- Alemán Carroz; fundador de la casa de Nules

Nuestra Señora del Buen Aire de Caller

- Casa del marqués de Mascarell

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.