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jueves, 18 de junio de 2026

"LA INTRODUCCIÓN DEL CULTIVO Y EL CONSUMO DE LOS CACAHUETES EN LA HUERTA DE VALENCIA Y EN ESPAÑA".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

"LA INTRODUCCIÓN DEL CULTIVO Y EL CONSUMO DE LOS CACAHUETES EN LA HUERTA DE VALENCIA Y EN ESPAÑA". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

Los frutos secos que conocemos como cacahuetes llegaron a España a finales del siglo XVIII, venidos desde el continente de América, y más concretamente desde Puebla de los Ángeles, Nueva España (México) hasta Valencia (España) importados por el Ilustrísimo Sr. Don Francisco Xavier Fabián y Fuero (1719-1803) el entonces arzobispo de Valencia (1773-1795), que antes lo había sido de Puebla; quien autorizado por el Rey Carlos III, formó en Puzol un jardín botánico de aclimatación y estudio para conocer diversos géneros de plantas americanas, sus virtudes y la forma de cultivarlas en España. El Jardín Botánico de Puçol (1777-1824) se encontraba contiguo al palacio arciprestal de Puzol. Desde la base de estudios para la aclimatación de las plantas, en este caso son los cacahuetes, desde el Jardín Botánico de Puzol, liberaron su cultivo a toda la Huerta de Valencia, cultivándose hasta la actualidad (1777-2026). Los cacahuetes fueron nombrados por Linneo con el nombre científico de “arachis hypogaea” (en 1753), y en los países del Caribe son llamados manís, los amerindios lo describían como cacao de la tierra (en lengua azteca llamados tlalcacáhuatl); y en España cacahuetes.

- Botánicamente es una especie singular y única, se trata de una planta leguminosa pero sus frutos maduros son considerados frutos secos; pero lo más sorprendente de la planta es una característica única en el mundo que solo tiene esta planta, hace las flores aéreas y cuando están polinizadas, se marchitan y generan un brote largo con una especie de punta que envuelve la flor, y se dirige de forma autónoma una a una hacia el suelo, y en tocar la tierra cada brote de flor polinizada, se va enterrando de forma individual en el sustrato para crecer y madurar bajo tierra, donde la antigua flor se convertirá en la vaina o cáscara que contiene los granos de los cacahuetes en su interior, los cuales se desarrollan y maduran bajo la tierra, de modo similar a un tubérculo, pero no están adheridos a las raíces de la planta, sino a los largos pedúnculos de las flores enterradas. 

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.






jueves, 28 de mayo de 2026

AÑO 1788: LA FERTILIZACIÓN DE LOS CAMPOS AGRICOLAS DE LA HUERTA DE VALENCIA.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS DE LA COMARCA NATURAL E HISTÓRICA DE LA HUERTA DE VALENCIA.

"VALENCIA, NOVIEMBRE DE 1788: AGRICULTURA: DISCURSO SOBRE LO ÚTIL Y AUN NECESARIO, QUE SE CREE SER A LOS CAMPOS DE LA HUERTA DE LA CIUDAD DE VALENCIA, EL ESTIÉRCOL Y POLVO QUE SE SACA DE SUS CALLES, Y PERJUDICIAL A LA SALUD PÚBLICA QUE PERMANEZCA EN ELLAS”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: En este artículo trascribo los textos íntegros de un discurso de temática agrícola sobre la fertilización de la Huerta de Valencia y la higiene urbana de la capital del Reino; este trabajo fue expuesto en público y posteriormente publicado en prensa en el año 1788, y fue impartido por el Marqués de la Torre de Carrus; este trabajo de investigación le fue encargado por la Real Sociedad de Amigos del País, de la Ciudad de Valencia y su Reyno.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, fechado en el año 1788): 

- Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid. 11/1788. Páginas 355 y sucesivas. VALENCIA, noviembre de 1788: AGRICULTURA. Discurso sobre lo útil y aun necesario, que se cree ser a los campos de la Huerta de la ciudad de Valencia, el estiércol y polvo que se saca de sus calles, y perjudicial a la salud pública que permanezca en ellas:= El Señor Marqués de la Torre de Carrus, del Consejo de S. M. y su Oidor en la Real Audiencia de Valencia, en cumplimiento del encargo que le había confiado la Real Sociedad de Amigos del País de aquella Ciudad y Reyno, compuso y presentó en ella este Discurso, (I) cuyo extracto es el siguiente: “Después de dar una idea de los sucesos y causas que han contribuido y contribuyen a la necesidad que en el día tienen los campos de Valencia de todo género de estiércol, y de la general estimación que deben estos granjearse con respeto a la producción de las tierras, a la subsistencia y conservación de los cosecheros, y al interés de los propietarios de estas para la percepción de sus rentas; entra el Autor a tratar en la primera parte de la utilidad que resulta a los campos de la vega de dicha Ciudad siendo socorridos con el polvo y estiércol de sus calles, tanto con respeto o al aumento de las cosechas, como al interés de los dueños propietarios de las tierras y provecho de los colonos. Véanse sus razones:

- Una de las principales cosechas, y acaso la primera de que resulta mayor utilidad a los labradores de la Huerta de Valencia, es la del cáñamo; los cuales tienen la discreción de destinar particularmente para esta cosecha, el polvo y estiércol que recogen de las calles, porque la experiencia les ha manifestado el buen suceso con que obra siempre este género de abono; comunicando a los suelos o campos cierta materia sutil, untuosa, y disoluble, que es la más propia y activa para la nutrición del cáñamo, y al que constituye la verdadera fertilidad.

- Esto consiste, en que, como dicho polvo y estiércol, aun después de impregnado de tantas sales y substancias como se le agregan y comunican de excrementos de animales y personas, residuos de las verduras, y otros despojos de las cocinas que se arrojan a las calles, las basuras, las aguas sucias, el continuo roce de las suelas de los zapatos, &c. &c., conserva siempre su naturaleza terrea y pesada, toma un cierto asiento y consistencia la superficie de los campos, en donde se hacen las cosechas de grano, quedando así las semillas especialmente las de cáñamo, más tapadas, y preservadas de los pájaros, menos expuestas a que los riegos y las aguas las remuevan ni acumulen; y cuando los tallos o las cañas crecen, se hallan más inflexibles a los impulsos de los vientos, tomando otro tanto más vigor y medra, cuanto suben derechas.

- A más de esto, con semejante abono queda la tierra, fertilizada por largo tiempo y duración; porque como contiene más unida la materia que conviene a la nutrición, que son las partículas espirituosas y volátiles, sucede la evaporación y disipación de éstas más lentamente, como lo experimentan aquellos labradores, haciendo inmediata cosecha de trigo en el mismo campo de donde han acabado de sacar la del cáñamo, sin necesidad de nuevo abono; de lo que resulta que alimentándose siempre el cáñamo con igualdad de los jugos nutricios desde que nace hasta que se coge, adquiere mayor, peso, suavidad y firmeza.

- La experiencia tiene acreditado, que un mismo campo estercolado la mitad con estiércol de caballerías y cerdos, sin que hubiese polvo de la Ciudad, y la otra mitad de estiércol recogido por las calles de la misma, ha producido el cáñamo que se sembró en la última parte de tierra, una tercera parte más que en la otra, y su calidad también sin comparación más suave y blanco; de modo que el precio del uno al otro por su particular bondad, excederá de 10 a 12 sueldos por arroba.

- A estas ventajas se añaden las de que no conteniendo en sí este abono simiente alguna, se evita el perjuicio de que la tierra crie malas hiervas, y no comunique a los granos, a las verduras, ni a las frutas mal sabor alguno, como sucede con los demás estiércoles.

- Y siendo cierto, que de cuantas maneras puede sugerir el arte para fertilizar las tierras, serán siempre las mejores y más seguras para el acierto aquellas que se aproximen más a las operaciones de la naturaleza; nuestro abono en este caso es el más análogo y conveniente a este sistema, porque no es otra cosa que la misma naturaleza dispuesta ya a la producción. Al contrario, con los demás estiércoles de caballerías, ganado lanar, cloacas, y otros de esta naturaleza; porque estos contienen mayor cantidad de partes groseras que de volátiles, que constituyen el alma, y la esencia de la vegetación de las plantas, las cuales como más sutiles y ligeras, están más bien sujetas a evaporarse y elevarse a la atmosfera, por lo que viene a ser necesariamente menos constante y mucho más débil su acción, y lo seria en su consecuencia el producto, si careciesen dichos labradores del socorro del polvo y estiércol que recogen de las calles de la Ciudad.

- También sucede que el trigo que se siembra en tierras de igual substancia, estercoladas con el polvo, da mayor producto, y es mejor en su calidad y más lustroso, más corriente, más pesado, y de mucha más harina.

- En las verduras sucede lo propio, siendo de mejor gusto, y su producto mayor, y por eso los vecinos de aquella Ciudad prefieren estas a las que se riegan de la acequia de Valladar, pues por su putridez e infección se deterioran y enmohecen dentro de poco tiempo; argumento claro, de que han de ser nocivas para la salud.

- De aquí el mayor valor de las tierras que pueden lograr el beneficio del estiércol de aquellas a que no alcanza.

- El ejemplar práctico de la importancia de dicho estiércol se comprueba con la costumbre de los vecinos de los lugares de Benifaraig, Moncada, Alfara, Vinalesa, Meliana, Foyos, Albalat de Mosen Sorrell y Masamagrell; los cuales sin embargo de la mucha distancia, vienen todos los años a la calle de Murviedro a comprar el estiércol que recogen sus pobres habitantes de las calles de la Ciudad, y se lo llevan para estercolar sus melonares; porque tienen experimentado que los melones que cogen con el abono de este estiércol son más abundantes, y de un gusto más exquisito y particular.

- Los sogueros prefieren siempre el cáñamo que es producido del estiércol del polvo a cualesquiera otros, y lo pagan mucho más, distinguiéndolo a la primera vista porque es notoria su mayor bondad.

- De modo que, juntándose esta utilidad a la bondad y calidad particular de este abono con que obliga a la producción, a diferencia de todos los demás estiércoles, y debiéndose originar indefectiblemente por su falta una notabilísima decadencia en la copia de frutos, y consiguientemente en su valor; se imposibilitarían en virtud de ello los cosecheros para pagar el precio de los arriendos, y este perjuicio recaería de lleno en los propietarios, minorándose considerablemente sus tierras.

- Nadie ignora que la huerta de Murcia, Orihuela, y Castellón de la Plana, contiene un suelo más hondo y rico de materiales que la de Valencia; pero los cáñamos de esta exceden sobre manera en peso y finura a los que se cogen en aquellas.

- La seda que produce este terreno por el mismo término es más delicada, consistente y especial que la que crían todos los demás de España; efectos que no se pueden atribuir a la bondad del clima, porque tan buenas o mejores son los de las huertas nombradas, sino al beneficio del estiércol y polvo de las calles de Valencia.

- Que las ventajas de la Huerta de esta Ciudad se deban principalmente al auxilio del polvo, lo conocerá cualquiera que pare la consideración en la variedad de los terrenos de que se compone. El de la parte de la Cruz de Xátiva respecto del situado a la otra parte del rio hacia el Monasterio de San Miguel de los Reyes descubre incomparablemente mayor aridez y languidez en la producción de sus frutos; cuya diferencia consiste en que aquel terreno o suelo no ha podido ser beneficiado tan pródigamente del mencionado polvo, como este, por su diversa situación, y distancia de Valencia.

- Otra reflexión se puede hacer en prueba del grande aprecio con que dichos labradores miran el polvo. El camino nuevo de Madrid necesitaría de un excesivo dispendio de caudales para su conservación; y se ve que los labradores solicitan, y se obligan gustosos con escrituras públicas, a aprontar considerables porciones de cargas de casquijo, solo con que se les permita aprovecharse del polvo que en él se hace, y cae en la zanja de sus orillas, por el frecuente y continuo tránsito de los carruajes, caballerías, y personas; contemplando esta leve recompensa como bastante y proporcionada a tan penosa y superior fatiga.

- También se ve, que cuando por continuadas lluvias acontece en aquella Ciudad formarse lodazares en el invierno, que cuasi embarazan el tránsito de las calles en el preciso comercio de las gentes; entran los labradores, y a porfía recogen el lodo; dejando limpia y expedita la ciudad en menos de tres horas, sin costar un maravedí; y yéndose muy regocijados y contentos por llevar aquella masa, próxima a corromperse originada del polvo.

- La bondad de este excede en sumo grado al que pueda formarse en cualesquiera otra población del Reyno para el abono de las tierras; como que continuamente se está impregnando de las materias más propias y conducentes a la fertilidad, como son los halitos y vapores que arrojan de sí las cloacas que por conductos subterráneos cruzan toda la Ciudad, las que se unen e incorporan a dicho polvo; de tal suerte, que es común opinión entre les labradores, que con solo estar en sus calles la grava o piedra por 24 horas, y sin llegar a molerse, el terreno donde la echan produce con notable feracidad y abundancia. ¿ Y si tanto aprecio hacen de las piedras, que mucho lo hagan mayor del polvo originado de las mismas con el continuo molimiento de las ruedas, agregándose a esta las demás substancias de que es compuesto? A más que si de notorio se sabe, ser uno de los mejores abonos para la tierra la cal, siendo la más fina y apreciable la que se hace de esta especie de piedra viva; ¿ qué actividad no le deberemos atribuir a la misma convertida en polvo sin haber pasado por el fuego que siempre consume porción de las propiedades de las materias que se exponen a él ?.

- De aquí, nace aquel proloquio oído tantas veces de que en Valencia continuamente se pisa y barre el oro y plata por sus calles, con alusión al polvo que causa tan abundantes y preciosos frutos, para cuyo efecto se afanan tanto sus agricultores.

- Tan extremada, como hemos visto, es la utilidad que resulta del estiércol y polvo de que tratamos, pero no lo es menos la necesidad que del mismo tienen los campos de Valencia; que es lo que se intenta probar en la 2.ª parte:

- Dos pueden ser las causas que alteren considerablemente la necesidad de los estiércoles; la una, cuando las tierras que se cultivan son por su naturaleza pingües y frescas, o por el contrario flacas y estériles, y la otra, cuando a estas mismas tierras se les apure en continuas producciones, o bien se las conceda descansar suficientemente.

- En cuanto a la indagación de la primera causa, respecto a las tierras de la Huerta de Valencia, varían estas tan notablemente en su naturaleza, como varían en su situación, y en la cualidad y cantidad de los frutos en que se aventajan ciertos distritos a otros; de conformidad, que o ya sea, por la mejor disposición que encuentran las raíces de las plantas y granos para insinuarse más libremente en unas tierras que en otras según su configuración y estructura; o ya sea por la frialdad, sequedad, calor, o humedad en que respectivamente se exceden estas; o ya en fin por el mayor fondo y miga que contienen las mismas, conforme a su situación; lo cierto es que constituyendo esta misma variedad otras tantas diferentes calidades y naturalezas de las tierras de esta Huerta, no parece puede darse definición que generalmente convenga a todas, ni que nos certifique expresamente de su verdadera esterilidad o fecundidad.

- Sin embargo, como por otra parte están aquellos labradores de común acuerdo en que por lo general son delgadas, endebles y de poco fondo, como lo confirma la práctica que tienen de labrar superficialmente las tierras, para evitar el perjuicio de remover las vetas de las estériles, que se encuentran bastante inmediatas a la superficie; siempre será incontrovertible, que unos y otros, y todos ellos dejarán de producir en el instante mismo que carezcan de la abundancia de estiércoles; por tanto se debe convenir en que como quiera que las tierras de dicha Huerta según su aptitud y naturaleza, nada puedan obrar por si respeto a la fecundidad y producción; es por consiguiente necesario el beneficio de los estiércoles; y mucho más el de las calles de la Ciudad, por su mayor bondad respecto de todos los otros.

- Por lo perteneciente a la segunda causa, se hace aún más visible esta necesidad, porque según los Físicos que más han ilustrado esta materia, las tierras propiamente no son otra cosa, que unas masas destinadas para recibir, contener, y subministrar a las plantas aquellos jugos nutricios de que necesitan, y que depositan en ellas los aires, los rocíos, las lluvias y los estiércoles de manera que una tierra, cualquiera que fuere su naturaleza, cesará de producir siempre que le falte el concurso de las substancias extrañas.

- Pero, como cualesquiera, que sea su fecundidad, se agota bien presto con la multitud de plantas y granos que chupan sus jugos y substancias, juntamente con la evaporación de estas, sino se socorre a las tierras con los abonos propios, para comunicárselas de nuevo; de aquí es que según producciones con que el cosechero fatigue los campos, tendrán estos tanta mayor o menor necesidad de aquellos socorros.

- Supuesto esto, ¿ de qué punto de necesidad de abonos serán susceptibles las tierras de la huerta de Valencia, que están siempre en continua vegetación ?; A lo que se agrega, la infinidad de moreras que contienen las mismas, capaces por sí solas de absorberse todos los jugos de aquellas; y la calidad de agua del rio que sirve para el riego, que por ser muy fuerte y delgada consume la crasitud y substancias de las tierras, a diferencia de la de los pozos, norias, fuentes, y otras que corren mansamente, las cuales por su blandura y flojedad dispensan a los cosecheros de igual necesidad y copia de abonos.

- La última y más poderosa prueba de la absoluta necesidad que tienen aquellos labradores del polvo y estiércol de las calles de dicha Ciudad, es, que sin embargo, de no serles permitido el recogerle sin pagarle, pues en esto no hay más distinción que en la especie de pago, respecto a que pierden otros tantos jornales, como son los que ocupan en introducir la arena y guija para la conservación e igualdad de aquellas a que se les obliga en cambio, sufren no obstante gustosos este impuesto, apresurándose a cumplirle para lograr el debido socorro a sus necesidades.

- Todo cuanto se pudiera decir de más sobre este asunto debe ceder al mérito de esta reflexión; en cuyo supuesto pasa el Autor a la 3.ª parte de su Discurso, en la que intenta hacer ver el perjuicio que resultaría a la salud pública, si el expresado estiércol permaneciese en las calles:

- En confirmación de esto se observa, que cuando por la festividad de solos tres o cuatro días consecutivos, no pueden entrar los labradores a recogerle, se encuentran todas las calles de la Ciudad cubiertas de todas aquellas basuras, excrementos, y residuos de las cocinas, de que se hizo mención al principio.

- El conjunto de todas estas materias diariamente detenidas y aumentadas juntamente con las aguas y lluvias, con la humedad y calor que proporciona la estrechez y angostura de las calles, y con el ardor de los rayos del sol, especialmente en verano, en un clima además de esto húmedo y cálido por su naturaleza; habría de producir precisamente una verdadera putrefacción, que infestando todo el ambiente y la atmosfera con la continuación de sus exhalaciones y vapores, quebrantaría bien pronto la salud de los Ciudadanos, la cual no pende tanto del alimento corporal, cuanto de la constitución del aire que respira.

- Esta verdad la atestiguan los mismos que viven inmediatos a los callizos cerrados, donde se echan las basuras; pues no pudiendo tolerar el mal olor que de si exhalan, y también por evitar las perniciosas resultas que se les seguirían, si existiesen mucho tiempo en ellos, se ven precisados a buscar estercoleros, quienes no solo se llevan gustosos las basuras, y limpian los callizos, sí que en agradecimiento suelen regalarles con algunas frutas de sus cosechas.

- Infinidad de ejemplares de los efectos mefíticos que causa la malignidad de estos influjos, y de las eficaces y oportunas providencias para evitarlos, se leen lastimosamente en otros tantos escritos.

- La campaña de Roma sujeta en otros tiempos a estos perniciosos accidentes por las emanaciones y halitos que despedían sus lagunas y sitios pantanosos; se advierte hoy sumamente corregida a beneficio de los desagües y asombroso plantío de árboles para purificar aquella vasta región del aire.

- En nuestra Corte de Madrid se vieron iguales acontecimientos, cuando la marea e inmundicia discurría por sus calles; pero después ha cambiado tanto por medios opuestos, cuanto que en el día se adquiere la justa admiración y elogio de las extranjeras respecto a su limpieza y sanidad.

- Y sin salir del Reyno de Valencia y en estos días, ¿ cuántos de sus labradores han sido víctimas de la epidemia, y mortal veneno que originaba el antiguo cultivo de los arroces con su cieno y légamo corrompido y fétido, y para cuyo remedio clamó la Real Junta particular de Agricultura y Comercio de dicha Ciudad; expusieron los más hábiles Médicos sus dictámenes, en favor de ello; se interesó vivamente el Gobierno, y ocupando la atención de nuestro católico Monarca en tan justas solicitudes, se expidieron desde luego sus Reales Cédulas, limitando la extensión que tomaba esta cosecha, y reduciéndola a los correspondientes riegos, con que se evitase toda corrupción, origen, y causa de estas enfermedades y muertes.

- La Medicina subministra otras pruebas de cuanto contribuye la atmosfera a nuestra utilidad, y a la notable alteración de que es susceptible por el influjo y condición de las exhalaciones de la tierra; pero baste nuestro intento aquel principio recibido generalmente entre los Profesores de esta ciencia que establece: “corruptum corrumpir sibi adjunctum”.

- Concluye el Autor confesando de buena fe, que este es un punto que merece ser examinado más radicalmente en obsequio de una verdad en que se interesan la salud y utilidad pública y privada, de todos los moradores de la mencionada Ciudad, y labradores de su Huerta; y que resulta de una materia al parecer tan despreciable y sórdida, como es el polvo y estiércol de sus calles, pero tan útil y necesario a los campos, que de él, y en su elogio se puede decir en conclusión y en pocas palabras: él (campo) nos sustenta.

(I) Se ha impreso este Discurso en la misma Ciudad de Valencia por D. Benito Monfort, es un volumen en cuarto de 54 páginas.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: El “Regadío histórico de la Huerta de Valencia” esta reconocido por la F.A.O. como un "Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial" (FAO).

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.






Las Torres de Serranos y la muralla medieval de Valencia, imagen publicada en un libro del siglo XVIII o XIX


martes, 19 de mayo de 2026

"EL “REGADÍO HISTÓRICO DE LA HUERTA DE VALENCIA” ESTA DECLARADO POR LA "FAO" “SISTEMA IMPORTANTE DEL PATRIMONIO AGRÍCOLA MUNDIAL”.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS DE LA COMARCA NATURAL E HISTÓRICA DE LA HUERTA DE VALENCIA.

"EL “REGADÍO HISTÓRICO DE LA HUERTA DE VALENCIA” FUE DECLARADO POR LA "FAO" “SISTEMA IMPORTANTE DEL PATRIMONIO AGRÍCOLA MUNDIAL”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓN: La Huerta de Valencia, en valenciano “L'Horta de València” es una comarca natural e histórica de la Comunidad Valenciana, situada en la franja litoral costera frente al mar Mediterráneo y su influencia termo climática para los cultivos agrícolas. 

- La red de riego de la Huerta de Valencia se extiende por el área agrícola periurbana de la ciudad de València, y por más de 50 localidades, municipios y pedanías del norte, oeste y sur de la región metropolitana de la ciudad de Valencia. 

- Geográficamente, el área irrigada abarca una llanura costera, con una pendiente suave que va disminuyendo lenta y progresivamente desde el interior hasta el mar.

- El particular paisaje agrícola de la Huerta de Valencia, esta integrado por campos de cultivo, canales de agua, acequias, partidores, caminos rurales y edificios tradicionales (barracas, casas de campo, masías, alquerías, pueblos y pedanías), y por el Parque Natural de la Albufera.

- El amplio sistema de riego de la Huerta Histórica de Valencia, fue diseñado para cubrir las necesidades hídricas de riego y agua de beber, y alimentos y materias primas, para suministro de la capital y de las poblaciones rurales perimetrales.

- El sistema ancestral de irrigación de la Huerta de Valencia, se abastece de las aguas captadas aguas arriba directamente del río Turia. El agua se extiende por el territorio por medio de un sistema de canales y acequias de riego. Toda el área geográfica alrededor de la ciudad de Valencia, fue, ha sido y esta conformado, por un sistema de irrigación arcaico donde el agua fluye por gravedad.

- Este sistema de regadío evolutivo, ha venido diseñándose, construyendo y ampliándose durante siglos, inicialmente fue creado en la época de la Valencia romana, para el suministro de la ciudad y el riego de los campos de sus alrededores; en la época medieval islámica, con un gran aumento de la población, se realizaron grandes ampliaciones de la red de canales y acequias en toda la geografía, para poder llevar el agua hasta las alquerías y las aldeas rurales agrícolas, diseminadas alrededor de Valencia hasta una lejanía de la capital de unos 20 kilómetros.

- La red de acequias para el riego, fue construyéndose y mejorándose paulatinamente a lo largo de todos los tiempos: romanos, visigodos, islámicos, mozárabes, judíos, moriscos, cristianos y sucesivos, así a lo largo de los siglos, estando la red de acequias de la Huerta de Valencia en vigente uso permanente, desde la edad media hasta nuestros días del siglo XXI. 

- Las acequias de riego de la Huerta Sur, desembocan en el "Parque Natural de la Albufera", un lago cuya que es un reservorio de agua dulce alimentada por remanentes de sobrantes hídricos de las áreas históricamente irrigadas, configurando un territorio donde el arroz y la pesca artesanal tradicional conforman un sistema vivo y vulnerable.

EXPOSICIÓN: La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció y declaró en 2019 el “Regadío histórico de l’Horta de València” como “Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial” (SIPAM).

- La candidatura ante la FAO previa a este reconocimiento mundial, como “Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial” (SIPAM), fue presentada por el Ayuntamiento de Valencia, en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia y otras instituciones, y ha contado con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España.

- Un “Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial” (SIPAM); cumple el objetivo de identificar y salvaguardar paisajes con biodiversidad agrícola, y sistemas de conocimiento asociados que contribuyen a la obtención de beneficios sociales, culturales, ecológicos y económicos a todos los niveles (local, regional, nacional y mundial).

- Para la “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura”, “L’Horta de València” (la Huerta Histórica de Valencia) reúne todos los requisitos que exige un “Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial”, ya que cuenta con el valor añadido de establecer un vínculo entre lo rural y lo urbano, así como con un sistema productivo en el que se integran las culturas agrícola e hidráulica, labradas durante siglos desde el inicio de la dominación árabe en la zona, que han ido conformando un paisaje único, la Huerta de Valencia y la Albufera, que se integra en la conocida huerta mediterránea. 

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: El “Regadío histórico de la Huerta de Valencia” es un "Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial" (FAO).

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.

Huerta Norte de Valencia.

Huerta Norte de Valencia.


Huerta Norte de Valencia.

Huerta Norte de Valencia.

Huerta Norte de Valencia.



Real Acequia de Moncada.

Real Acequia de Moncada.

Partidor de la Real Acequia de Moncada.