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sábado, 20 de junio de 2026

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE VALENCIA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

"MANUAL DE ENSEÑANZAS AGRÍCOLAS DEL AÑO 1841, INSTRUCCIONES PARA LA CRÍA DE LA COCHINILLA DEL CARMÍN EN LAS PLANTACIONES DE CHUMBERAS". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. 

INTRODUCCIÓN: La cochinilla del carmín (Dactylopius coccus, Costa 1835) es un insecto parásito que pertenece a la familia "Dactylopiidae". Es una especie endémica del continente de América. Actualmente su distribución se extiende a muchas partes del mundo debido a la introducción intencional por motivos económicos. La cochinilla "Dactylopius coccus" (Costa 1835) también llamada cochinilla del nopal, de las chumberas, cochinilla del color carmín o grana, es uno de los insectos conocidos que ha tenido mayor importancia económica mundial a lo largo de la historia. Los animales de esta especie han sido y son empleados principalmente por el sector textil, de estos insectos se obtiene el famoso tinte de color rojo carmesí, y también es importante para otras industrias como la farmacéutica, la alimentaria, y la cosmética...

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: (Documento 1º, con fecha del año 1841):

- AÑO 1841: Gaceta de Madrid: núm. 2305, de 09/02/1841, página 3. Madrid 8 de Febrero. AGRICULTURA: CRÍA Y COSECHA DE LA COCHINILLA. Los progresos que ha hecho este cultivo en nuestras costas de Andalucía y Valencia, como también en las islas Canarias, y las ventajas que pueden sacarse de su propagación en la mayor parte de las provincias del Mediodía, nos animan a recomendar a nuestros labradores de Extremadura, Andalucía, Murcia, Valencia y aun a los de Cataluña y Aragón, el que hagan algunos ensayos, a favor de los cuales puedan mejorar su condición realizando ganancias con pocos esfuerzos y sin necesidad de capitales.

- Puede establecerse por regla general, que donde quiera que se crie el cacto opínela, conocido vulgarmente con los nombres de tuna, higo chumbo o nopal, tan común en las provincias meridionales, puede decirse que allí se da la cochinilla, que se alimenta de esta planta de extraordinaria variedad, particularmente en el nuevo mundo, de donde la hemos recibido.

- El nopal o tuna prevalece en los sitios más áridos, casi sin cuidado ni abono alguno; se puede plantar en terrenos arcillosos, areniscos, guijarrosos y de cualquiera naturaleza, aunque prosperan más y son más suaves y jugosas sus pencas o palas en los terrenos buenos, y cuando se hallan las plantas al abrigo de los vientos del Norte, y no son húmedos, porque el frio les perjudica, y la abundancia de agua, favorable a la mayor parte de las plantas, es contraria a los cactos o nopales. Así es que su cultivo está reducido a limpiar el terreno, remover la tierra para facilitar la nutrición de las raíces, desyerbar el suelo, y mantenerle limpio para exterminar las arañas, gusanos y otras varias clases de bichos, a que se da en America el nombre genérico de dañeros como enemigos de la cochinilla.

- En su estado común, para el uso en las artes, la cochinilla es un insecto muerto y seco por la mano del cosechero. Su aspecto es de un grano muy parecido al de la semilla seca de la cebolla, arrugado y convexo, con algunas estrías o rayitas de color que varía entre el gris, negro y pardo, con un fondo rojizo, según el modo con que ha sido muerta y secada; pero en el comercio se reducen a las dos clases de plateada y negra.

- La cochinilla que vulgarmente se denomina grana, también se divide en fina o de Castilla, que es la cultivada, y en silvestre, que se cría espontáneamente en las plantas del nopal donde es común.

- Hay en estas diferencias especiales muy conocidas de los inteligentes prácticos, siendo las principales el menor tamaño y cierta aspereza exterior, con el color más negro, y estar revuelta o mezclada con otros insectos y materias sucias no colorantes, y acaso perjudiciales para los tintes. Por estas razones, y por prestarse a menores usos que la fina, como materia de fraudes es perseguido y con severidad en América en los pueblos graneros el tráfico de la silvestre.

- No entraremos en la minuciosidad, en nuestro concepto inútil, del cultivo del cacto o nopal, porque lo consideramos al alcance de todos nuestros labradores de las provincias meridionales; solo diremos a los del Norte que su reproducción o multiplicación es por estacas. Para esto se cortan las palas enteras, o sea por la articulación del tallo, se dejan orear al sol, y abriendo un surco recto se enterrará en él la pala o penca por la articulación hasta cerca de su mitad, y continuando así con muy corto intervalo de penca a penca, a distancia proporcionada, para que él cultivador pueda pasar libremente por los claros de las calles que deben formar las plantas, se pondrán las filas que acomoden. Si se lograse que todas prendan, se cortan luego por el pie las sobrantes, y lo mismo se hace con las pencas que por su dirección obstruyen el paso por las calles. El claro de estas varía según la lozanía del terreno y plantas; recomiéndese para los primeros ensayos la distancia de cuatro a cinco pies, y siempre que se pueda se sembrarán en una o dos filas al lado de las cercas, que las abriguen del Norte y dejen sol de Mediodía.

- El nopal crece con brevedad en razón de la temperatura y terreno, y según su estado de vegetación es más o menos aparente para el alimento y cría de la cochinilla. Debe combinarse que el jugo de sus pencas tenga cierta sazón nutritiva, para que la corteza no resista a la débil boca del insecto.

- Generalmente las pencas altas son más tiernas, al paso que las de abajo llegan a adquirir una consistencia como la madera; el demasiado crecimiento impide las operaciones de limpia y apeo de la cochinilla, y causa el aumento de los dañeros.

- Por estas razones y por la facilidad de los plantíos con las pencas, pues que al año y medio de sembradas ya están en sazón de alimentar la cochinilla, conviene renovar el “nopalar” antes de su estado de total crecimiento, que se gradúa a los siete años.

- Dadas estas noticias sobre los nopales, hablaremos de la cría y recolección de la grana.

- Aunque se cosecha en varias provincias de las dos Américas la cochinilla silvestre, la estimada en el comercio es la fina cultivada, que para distinguirla allí de la otra se denomina de Castilla, y se recoge principalmente en la de Oajaca y en la de Goatemala, donde ha tomado mucha extensión en estos últimos años con grandes aprovechamientos. Las noticias que vamos a dar están redactadas por una persona curiosa que ha vivido muchos años en aquellos países, y conoce los medios y usos adoptados en ellos.

- Por lo común esta clase de granjería se desempeña por las mujeres y muchachos, teniendo cada familia nopales sembrados en el solar o cercado que tienen allí todas las casitas del campo o ranchos que habitan.

- Calculado primero el estado de la planta, y su disposición para recibir y nutrir ventajosamente a la cochinilla, se espera o busca a esta en estado de su reproducción, lo que se conoce a la simple vista, y muy distintamente por medio de un lente, apareciendo en el insecto una pequeña “liendre” que luego se mueve y echa a andar, reemplazándole otro engendro, y en cuya operación y desarrollo se gradúa que emplea 20 días el insecto.

- Con esta cochinilla en reproducción, o como se llama, grana pariendo o en semilla, se colocan de tres a cuatro insectos en una bolsita de mimbre, palma o de otra materia dispuesta de modo que tenga bastante ventilación para dar lugar a la salida; y con una espina de las del mismo nopal se clavan las bolsitas en la planta, distribuyéndolas del modo que los insectitos que nacen y que se adhieran a ella, se distribuyan del modo más conveniente para que no se perjudiquen en la nutrición y espacio qué corren, que por lo común es subiendo, y por eso no se asemillará la planta por su parte elevada.

- Los insectos recién nacidos se fijan en grupos en las pencas del nopal, apareciendo primero negros, y a medida que van engordando se cubren de un polvillo blanco que los presenta unidos, y a la planta con grandes manchas. Pasados algunos días se cae el polvo blanco, y los insectos se ponen en movimiento para fijarse en otra parte de la planta con más crecimiento; a esta operación se llama la primera muda.

- Sucede otra semejante denominada la segunda muda, en que aparece o sale la mariposa, que es el macho de la especie y fecunda en su tercera muda o estación, donde le sobreviene el mayor crecimiento, en que se hace el apeo o cosecha, y se dejan los insectos que se quieren destinar para semilla o propagación de la especie, pues que entonces está pariendo.

- Cuando las cochinillas con que se ha asemillado el nopal, han dejado de parir, es decir, las que se pusieron en las bolsitas de la planta, se recogerán y guardarán en el estado de consunción física en que aparecen, siendo verdadera grana, y conocida con el nombre de “zacatillo”.

- Durante el desarrollo, cría y muda de la cochinilla es cuando únicamente necesita cuidado esta granjería para precaverla de sus enemigos. Lo son las copiosas, fuertes y repetidas lluvias de entre Trópicos dónde se cultiva, pues matan, despegan y arrastran al insecto; también lo es el bochorno, que le hace caer de la planta. Estas dos clases de enemigos deben ser mucho menores en España y en Canarias, pero bueno es tenerlo sabido, y precaverlo.

- Tras estos contratiempos vienen otros enemigos, que los devoran con ansia, y que como hemos indicado se denominan “dañeros”, aunque haya varios con nombres especiales. La persecución y exterminio de estos es el trabajo de las mujeres, muchachos o jornaleros que se emplean en este cultivo, poniéndoseles por tarea su destrucción, y se cuentan por cierto número de espinas de la planta, que deben entregar ensartadas de ellos.

- En una plantación nueva no deben abundar los dañeros, y la experiencia y observación debe hacerlos conocer; pero en general se procurarán destruir todas las arañas, gusanos y demás animalillos que se encuentren.

- Facilitase esto, por la conveniencia de la limpieza del terreno y del nopal, como también por el uso del plumero o sacudidor, que en América es de cola de Zorra, y debe ser de cualquiera cosa suave, que limpie sin ofender a los insectos en sus grupos, protegiéndoles así, no solo de dañeros, sino auxiliando su crecimiento con la limpieza y cuidado.

- Variando las temperaturas, su necesario influjo hace dudar de los periodos, y por lo mismo nos limitaremos a indicar las analogías.

- El período vital de la cochinilla desde su nacimiento hasta su consunción y muerte, después de haber estado pariendo por 20 días, se calcula de tres meses; siendo de unos dos meses lo que tarda desde que se asemilla en la planta hasta su madurez para recogerse, y se denomina “estado de apeo”.

- Ya se ha dicho que este es su tercera parada en la planta en la plenitud de su nutrición, y cuando empieza o está próxima a reproducirse. “El apeo” se hace con unos cuchillos sin punta ni corte, que sin ofender al insecto ni a la planta, le separe de está cayendo en un recipiente que al efecto se lleva, y pone debajo con la mano.

- Apeada la cochinilla, se sigue su muerte, sin cuya operación sobrevendría su disipación en gran parte por la reproducción, y esta es la razón porque se debe hacer con brevedad.

- Usase al efecto de la sofocación en hornos, cuyo método es el mejor por conservar íntegra la cochinilla hasta con el polvillo que le da el carácter de grana plateada; pero es preciso mucho cuidado para que no se tueste.

- Otros la ahogan en agua hirviendo, y aunque algunos aconsejan que se la mate en el baño de María, el que esto escribe no lo ha visto practicar en los países mencionados.

- Después de bien muerta, en lo que se ha de tener gran cuidado, es preciso secarla al sol; cuya operación reduce bastante su volumen y peso.

- Estando bien seca, manipulación que exige mucha prolijidad, se limpian y separan las clases por medio de cribas, siendo lo principal, el apartar las materias heterogéneas y que puedan perjudicar a su esencia colorante; en este estado se empaqueta y conserva por mucho tiempo.

- En América se hacen dos cosechas al año; y como allí la variedad de alturas del terreno produce tanta diferencia de temperatura en una misma latitud, no es fácil fijar los paralelos o equivalentes en España, para dar reglas seguras a los que se dediquen a este cultivo. La reproducción de los insectos es seguramente la mejor guía, combinada con el estado de la planta que debe nutrirle; y como esta es la base, procúrese buscar y tomar la semilla donde la haya (la tenemos en varias partes de la Península), haciéndose observaciones locales.

- El período de dos meses de vitalidad a la cochinilla de cosecha, y su totalidad de tres meses a la que se destina a la semilla, parecen combinarse mal con las dos cosechas anuales que se dan a este fruto, y merecen explicarse.

- Las dos cosechas resultan del estado del nopal, que generalmente no se carga más que dos veces, tanto por ser el año de su verdadera sazón oportuna, como por lo extenuado que dejan a la planta los insectos que nutre.

- Aqui también parece debe hacerse notar que asemillada como se dijo arriba una nopalera, se dejan cuando el apeo de la primera cosecha, algunos insectos repartidos en cada planta, para que su reproducción la asemille, o bien se vuelve hacer como la primera vez con la misma especie cosechada.

- En las provincias “graneras” las semillas se llevan de unos distritos a otros con observaciones sobre su mayor y más ventajosa reproducción; pero aquí será preciso que los aficionados y agrónomos que se dediquen, se procuren y conserven la semilla que adquieran. Lograrán esto dejando algunos insectos en nopal bien situado, y especialmente resguardado de los rigores de las estaciones.

- En América donde las copiosas lluvias son las que más amenazan a la especie, la conservan colocando alguna cochinilla al parir en una o dos pencas o palas de nopal, que presentan sanidad y robustez, y las cuelgan bajo los aleros de las casas al aire libre, donde se desarrolla y multiplica la especie, que de allí sale oportunamente para su propagación.

- Pudiera hacerse cosa semejante en invernáculos, y aun en habitaciones comunes, donde colgadas las pencas asemilladas, recibiendo la acción vivificante del aire libre y del sol, se preservasen de los hielos y fríos mortíferos en los períodos y estaciones de su mayor rigor.

- Por estas mismas causas puede retrasarse algo la reproducción del insecto y combinarse mejor con el estado de la planta, o hacer dos generaciones intermedias, como sucede en otros países.

- Sabemos que en el partido de Málaga y en algún otro del litoral se cultiva y existe la cochinilla; también nos consta lo bien organizada que tenía su nopalera con más de 60 plantas en el pueblo de Rusafa, inmediato a Valencia, el aplicado e inteligente D. Rafael Ortigosa, que con fruto cultiva y cosecha la grana o cochinilla.

- A pesar de que los progresos de la química han influido considerablemente en la rebaja de los consumos y precio de la cochinilla, es no obstante un fruto precioso, de valor y consideración, que podemos aprovechar con ventaja según acreditara la experiencia, a que remitimos a los dignos patricios, que estimulamos a que hagan ensayos sobre este nuevo y ya iniciado ramo de industria rural, los cuales podrán dirigirse a Málaga y Valencia, donde con toda seguridad encontrarán los datos que apetezcan para hacer con fruto sus ensayos. 

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.



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